Julio del 2008
Publicado en Coyuntura el 23 de Julio, 2008, 8:13
por TEYMA
El balance de este año será negativo por primera vez desde que existe el registro de estos profesionales.
Durante el primer semestre el número de autónomos sólo ha aumentado en
1.995 afiliados mientras que en el mismo periodo del año anterior la
cifra fue de 82.402. "Los primeros seis meses son los de mayor
crecimiento, por lo que este año se van a perder autónomos en casi
todos los sectores", augura Lorenzo Amor, presidente de la Asociación
de Trabajadores Autónomos (ATA).
De confirmarse este presagio sería la primera vez que se reduce el
número de afiliados desde que se creó el registro histórico hace 25
años.
Como es de esperar, el sector de la construcción es el más afectado. Ha descendido un 20% después de perder 6.944 profesionales.
También la agricultura (con 6.543 autónomos menos) y la industria (-1.377) presentan un balance negativo.
Los sectores que aún están en positivo, pero que muestran claros
síntomas de desaceleración, son hostelería, el mercado inmobiliario y
el de transportes.
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Publicado en Tácticas el 23 de Julio, 2008, 7:31
por TEYMA
Tras los planes de marketing, de negocio o las estrategias de venta que buscamos y usamos como emprendedores hay un objetivo común: Conseguir clientes. Ahí radica lo que realmente buscamos y he aquí los pasos que mejor han funcionado para eso por experiencia.
Las empresas no pueden vivir sin clientes, los productos y servicios sólo proporcionan valor cuando llegan a dicho cliente, en el almacén apilados o en la cabeza de un profesional no hacen nada ni aportan valor.
Es obtener un cliente lo que da sentido a una iniciativa de negocio, sin eso no hay nada.
Pues bien, por experiencia personal con iniciativas propias y ajenas estos son los pasos concretos de la estrategia que mejor ha funcionado para conseguir clientes.
No son mandamientos escritos en la piedra, simplemente son lo que se ha visto que ha dado mejores resultados reales, con lo que muy probablemente querrá conocerlos y quizá planteárselos de cara a su propia iniciativa de negocio.
Obviamente este es un tema que ocupa libros enteros, pero he aquí las pinceladas principales.
Paso 1.- Convertirnos en una empresa merecedora de clientes.
No se puede pretender conseguir un flujo de buenos clientes si no se es una empresa merecedora de ello, es decir si no se tiene la mentalidad y las características propias de una empresa que, de verdad, hace méritos para tener clientes.
Parece obvio, pero como todo lo obvio se suele ignorar, a veces sin darnos cuenta. De hecho uno de los problemas principales que he visto trabajando con pymes es que un buen porcentaje no tienen muy interiorizados ciertos aspectos fundamentales de este paso.
En muchas ocasiones, cuando una empresa tiene problemas constantes y graves para conseguir clientes es muy posible que tengamos deficiencias en esta parte.
No creamos que este punto consiste en repetir cosas como "hay que ser profesionales, hay que cumplir lo que se dice...", por supuesto que hay que serlo, pero va mucho más allá.
Lo que significa es lo siguiente, cuando uno mira a las empresas que tienen clientes de manera sostenible y habitual puede comprobar en poco tiempo que reúnen una serie de características comunes. Como emprendedores de hecho es un ejercicio increíblemente valioso el tomar un modelo de empresa para estudiar, descubrir sus características principales y comenzar a adaptarlas y presentarlas nosotros también.
Hay muchas características que hacen a una empresa merecedora, pero una de las más críticas y sin la cual no vamos a tener un solo cliente es ser destacables por algo. Toda empresa merecedora de clientes destaca por algo, ofrece algo que se sale de la norma, porque si no lo hace ¿qué motivo va a tener alguien para elegirla de entre todas las demás?
La última vez que lo comprobé los clientes no acudían aún al mercado a "buscar algo normal, mediocre y que no destaque por nada".
Uno de los problemas más comunes que he visto a la hora de conseguir clientes (y que he sufrido más de una vez, sería arrogante pensar que uno no cae también en estas cosas más a menudo de lo que se piensa) es precisamente que lo que alguien ofrece no destaca absolutamente por nada, o bien otras opciones son mucho más destacables que nosotros. Aún en esos casos, esperamos que nos vayan a elegir y nos frustramos si no es así.
Todos creemos que somos dignos de tener todos los clientes del mundo y unos pocos más, pero desarrollamos una miopía que nos impide ver que realmente flaqueamos en una o más de esas características imprescindibles y que incluso tenemos rasgos contrarios que nos sabotean sin ser totalmente conscientes de que es así.
Paso 2.- Conocer (realmente) a nuestro cliente.
Si no conocemos a quien queremos como cliente entablaremos constantemente un diálogo de sordos, ofreceremos cosas que no interesan, de maneras que no llaman la atención y, sobre todo, no sabremos cómo actuar sobre lo que les mueve a convertirse de extraños a clientes.
La mayoría de empresas oyen esto y piensan "Conocer al cliente, eso ya lo sé", pero cuando observas la agenda y lo que han hecho realmente cada día para conocer un poco más a sus clientes ves que el número de actividades, horas y recursos que se han dedicado es prácticamente cero. Nos pasa a todos y francamente es una forma de "saber las cosas" poco efectiva.
Otro problema que suele haber con el enfoque de este paso es que se opta por análisis estadísticos, psicográficos, etc. que a la mayoría de pequeños emprendedores les sirven poco en la práctica. Ir a la web del Instituto de Estadística y copiar y pegar unas cifras no es conocer al cliente, no al menos de una manera que nos vaya a servir para algo.
¿Cuál es entonces el mejor enfoque?
Que nos importen de verdad los clientes y sus problemas. Nunca me cansaré de repetirlo porque cuando lo he aplicado los resultados han sido espectaculares.
Cuando se trata de un amigo (de alguien que importa) de manera natural nos preocupamos por qué le pasa, por contactar, por cómo podemos ayudar, cómo solucionarlo mejor, qué podemos hacer... Escuchamos y preguntamos de manera que tenemos un conocimiento íntimo, sin necesidad de hacer un estudio estadístico. Tenemos que tener esa misma actitud de cara a los clientes, si no nos importa más que cerrar la venta... bueno digamos que hemos tropezado en este paso.
Paso 3.- Tener un mensaje poderoso.
Uno de los principales descubrimientos cuando uno es emprendedor y tiene que comunicar lo que hace es que no importa sólo lo que se dice sino cómo se dice.
Hay maneras efectivas de comunicar algo y otras que sólo hacen poner los ojos en blanco antes de acabar en la papelera, colgar el teléfono o hacer click para abandonar el sitio web.
Por poner un ejemplo propio de lo importante que resulta un mensaje baste decir que diferentes maneras de comunicar una misma cosa han dado resultados diferentes de un 300% en cuanto a obtención de clientes reales. Y no es uno de los casos más extremos.
¿El principal consejo en este sentido que podría dar? Empiece fuerte en los mensajes.
Paso 4.- Tener mecanismos de generación de interesados (también llamados "Leads")
Como empresas debemos tener puestos en marcha y bien afinados mecanismos que generen un flujo de interesados en nuestro producto.
Gente que llame al teléfono, contacte por correo, concierte una visita... tenemos que tener mecanismos mediante los cuales parte de nuestro público objetivo se interese y se mueva hacia nosotros traspasando el umbral de nuestra tienda o visitando nuestra web...
¿Cómo se consigue eso?
Con Marketing especialmente con la parte dedicada a la promoción, es decir a la expansión del nombre de nuestra empresa y el conocimiento de nuestros productos. Cuanto mejor lo hagamos y más nos dediquemos a ello más público objetivo se interesará.
Que alguien se convierta en un cliente sigue un proceso natural que pasa primero (y necesariamente) por llamar la atención para generar un volumen de interesados en lo que hacemos. Posteriormente algunos de ellos acabarán siendo clientes, pero necesariamente debemos primero de provocar ese interés.
Marketing, marketing y marketing, es lo que nos trae a los interesados y es otra de esas cosas cuya importancia nunca se resalta lo suficiente.
Paso 5.- Convertir a esos "leads" en clientes
La verdadera medida de nuestra efectividad está realmente en los negocios que cerramos y los clientes finales que generamos. Que llamemos mucho la atención en el paso anterior pero que no seamos capaces de cerrar una sola venta no nos va a servir de nada.
¿Cuál es la mejor manera que he visto para que un interesado se convierta en cliente final?
Demostrémoslo sin riesgo para él, tengamos algún mecanismo para eso en nuestra empresa. Habrán de pasar cien años y seguirá siendo lo más efectivo.
Paso 6.- Cuidar de los que confiaron.
Un cliente satisfecho es el mejor activo que podemos tener como empresa, por eso nuestra función debe ser crear clientes satisfechos, porque toda empresa inteligente conoce un hecho fundamental:
Es mucho más rentable un cliente actual que uno por conseguir.
Basar toda nuestra actividad en el juego de obtener cada vez un cliente nuevo y venderle es agotador y yo diría que casi suicida especialmente cuando se trata de pequeños emprendedores como nosotros.
Cuidemos a nuestros clientes tanto como podamos, aunque sólo sea por el pragmáctico hecho que se ha resaltado en negrita más arriba.
Ahora que tenemos los pasos hagamos una cosa. Miremos nuestra empresa sinceramente y luego respondamos.
¿Cuáles son los puntos más débiles en nuestra empresa?
¿Generamos suficientes interesados? ¿La gente nos llama, nos visita o nos escribe pero luego no convertimos a casi nadie en clientes? ¿Tenemos una dosis alta de descontentos?...
Cojamos un papel, vayamos paso por paso de la estrategia e identifiquemos dónde tenemos más carencias.
La mayoría de pequeñas empresas tienen unos pasos en muchas mejores condiciones que otros, la primera tarea es ver aquellos que están "peor", porque son los que forman cuellos de botella que impiden al resto de pasos ser efectivos. Vea todo como un engranaje, si una rueda funciona mal está afectando a todas las demás...
Yo cada vez que repaso la lista surgen algunas cosas, y lo que es mejor, surgen algunas ideas de mejora... (I. Belmar)

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Publicado en Coyuntura el 21 de Julio, 2008, 9:45
por TEYMA
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Los expertos en el precio del petróleo han tenido una semana dura.
El lunes, cuando el precio del barril de crudo alcanzó los 147 dólares,
pensaban en un pico de 200 dólares. El viernes, el precio había caído
un 12%, hasta los 130, y la cuestión era si esta burbuja había
explotado definitivamente.
Lo hará, tarde o temprano. Cuando la oferta va por delante de la
demanda prolongadamente, las condiciones financieras ya no deciden el
precio, porque el factor clave ya no es el efectivo y el crédito
disponible para comprarlo. Entonces el precio reculará hasta el coste
de producción. Eso está más cerca de los 50 dólares que de los 150.
Podría estar pasando ahora. La demanda se frena porque el precio se
ha doblado este año y por la desaceleración en muchos de los países
ricos. La Agencia Internacional de la Energía acaba de recortar sus
previsiones en el crecimiento de la demanda de petróleo a la mitad en
2008, hasta el 0,9%.
También hay signos positivos en la oferta. El mayor productor,
Arabia Saudí, ha aumentado sus exportaciones. El recorte de impuestos
en el segundo productor, Rusia, favorece allí el aumento del volumen
exportado. Y los sones de paz en Irán reducen la posibilidad de un
declive catastrófico.
Las condiciones financieras cambian más rápido que el consumo o la
producción, y es el sitio donde hay que mirar para encontrar una
explicación para este rápido reverso. La alarmante inflación ha forzado
previsiones en los tipos de interés en Occidente y espoleado a las
autoridades chinas para exprimir la oferta de crédito. El resultado es
menos dinero en busca de petróleo.
Una pausa en esta marcha estratosférica del precio del petróleo (ha
subido un 50% desde febrero) reduciría temores inflacionarios,
permitiendo a las autoridades monetarias centrar su atención en la
desaceleración.
Asimismo, los consumidores se acostumbrarían a un petróleo más caro,
más que a usarlo menos. Así que la posibilidad de precios más estables
en el petróleo podría frenar o hasta invertir la reciente flaqueza en
la demanda.
Aunque la rápida subida del petróleo se ha parado para bien, una
caída en picado está garantizada. Cuando las burbujas de jabón
revientan, desaparecen a la vez. La burbuja del petróleo podría
resultar más peliaguda. (Edward Hadas)

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Publicado en Tácticas el 16 de Julio, 2008, 11:36
por TEYMA
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Cuando el mercado está arriba y la economía está
fuerte, podemos permitirnos salir al mercado con nuevos enfoques y
atrevernos a experimentar aun a pesar de que exista el riesgo de que no
salga bien, pero si tenemos recursos tanto en dinero como en fuerzas de
ventas, no nos importa demasiado porque podemos asumirlo.
Sin
embargo, cuando el mercado se aprieta el cinturón y hay menos dinero
circulando, no se pueden correr esos riesgos tan alegremente y hay que
tener muy claro en que invertimos cada euro, así como medir muy bien
cada paso que damos, ya que cada error recorta el margen de
subsistencia, sobretodo en las pequeñas y medianas empresas.
Y
son precisamente las PYMES las que mejor pueden afrontar un periodo de
recortes, las que mejor pueden aprovechar y subsistir en esos momentos
de recesión, incluso relanzándolas y fortaleciéndolas para cuando
lleguen los tiempos de bonanzas.
No,
no me estoy equivocando, lo he dicho bien, en mi opinión son las PYMES
las que tienen mejores perspectivas de salir adelante en tiempos de
crisis, pues su flexibilidad les puede permitir adaptarse a esa nueva
situación con mayor rapidez y con un ajuste mejor que las grandes
corporaciones que son muy lentas en cada movimiento. Y ya sé que diréis
que son las que menos recursos suelen tener para afrontar periodos de
escasez, y eso es cierto, es una realidad, pero la flexibilidad y la
imaginación son mucho más poderosas que el dinero si se utilizan
adecuadamente.
¿Y de que técnicas podemos hablar?
Empezaremos por las más básicas.
La primera sin duda es
la que todos conocemos y que la mayoría utiliza ante el primer atisbo
de que se endurece el mercado. Me refiero evidentemente a bajar los precios.
Es una estrategia útil pero mortal, porque si nosotros los bajamos, la
competencia lo puede hacer también, y solo habremos logrado perder
todos el margen de beneficios y seguir compitiendo con las mismas
dificultades que antes pero con menos margen. Yo personalmente huyo de
este tipo de estrategias y así se lo recomiendo.
La segunda es complementar nuestras ventas con premios o regalos.
Esto reduce nuestro margen y habrá que estudiarlo muy bien ya que puede
ser un arma de doble filo, y es que si abusamos de ello nuestro
producto o servicio puede quedar vinculado al regalo y posteriormente
ser mucho más difícil venderlo sin ello. Conseguiremos ventas a corto
plazo, con poco margen y probablemente nos de problemas a medio plazo.
La tercera es sacar ofertas,
que no significa lo mismo que bajar precios ni regalar nada. Me refiero
a crear paquetes de productos que combinados ofrezcan un valor añadido
y con ello poder ofrecer un precio menor que comprándolos
individualmente. Reducimos margen pero aumentamos volumen de ventas. Lo
ideal de este punto es poder incluir algún producto o servicio que no
tenga la competencia para que en ningún caso puedan igualarla y que sea
totalmente única en el mercado. Y adicionalmente nos permite en el
futuro volver a venderlos por separado con sus precios intactos.
La cuarta es poder crear servicios que vinculen al cliente durante un periodo de tiempo,
ya que eso nos permitirá tener un colchón de ingresos asegurado durante
los tiempos difíciles. Se trata de poder hacer una propuesta muy
atractiva de corto plazo que invite al cliente a aprovechar la
oportunidad, pero que nos de los beneficios a lo largo del periodo de
vida del servicio. Me refiero a que si vendemos un servicio de suscripción, crear un contrato que vincule al cliente por 18 meses y regalarle por ejemplo los dos primeros meses, que
numéricamente solo suponen un 11% de descuento sobre el total, aunque
habría que estudiar la posibilidad de que esos cliente den de baja el
servicio en ese periodo, para lo cual se pueden incluir cláusulas de
penalización, para evitar sufrir un volumen grande de ventas que se
caen al cuarto o quinto mes y que en vez de producirnos ventas nos
traerían pérdidas.
La quinta es no esperar a que el cliente venga sino ir a buscarle utilizando el Marketing de Voz. Esto que puede parecer muy extraño es muy sencillo y te lo explico en pocas palabras. A
lo largo de los años que llevamos con nuestra empresa hemos hecho una
cartera de clientes, pues lo que se trata es de crear varias propuestas
especiales para clientes adaptándolas al perfil de cada uno.
Y aclaro que siempre hay varios tipos de perfiles entre nuestros
clientes por lo que hay que conocerlos bien para saber sus necesidades,
y si no los conocemos hay que invertir un poco de tiempo en hacerlo. Y
una vez diferenciados esos perfiles, utilizando herramientas como “la
lanzadera”, realizar un envío de llamadas automáticas de voz que por
muy poco precio (incluso en algunos casos llegan a ser más baratas que
un SMS), nos permitirá contactar con todos ellos en muy poco tiempo
haciéndoles propuestas de ventas, y al tratarse de llamadas
interactivas, podrán pulsar una tecla de su teléfono para solicitar más
información, consiguiendo con ello que el sistema desvíe la llamada a
nuestros vendedores, que solo atenderán a aquellos que se hayan
interesado por nuestra propuesta, cerrando las ventas sin tener que
pulsar una sola tecla, y optimizando su tiempo en vender solo a los
interesados. Esto lo estamos utilizando con empresas de diferentes
tipos y sectores, y os puedo asegurar que los resultados son
espectaculares, y si diseñamos la propuesta pensando en lo que el
cliente necesita, podremos seguir haciéndolo periódicamente, pues lo
recibe como una propuesta de valor. (A. Domingo)

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Publicado en Tácticas el 10 de Julio, 2008, 8:31
por TEYMA
Las empresas tienen muchas ventajas sobre los autónomos.
1.- Cuestión de responsabilidad
Que tu patrimonio personal quede comprometido por una desgracia
personal es razón más que suficiente para constituir una sociedad. “Es
la mejor forma de no poner en riesgo tu futuro y el de tu familia”,
señala José María Mollinedo, secretario general de Gestha. Al formar
una sociedad, limitas la responsabilidad a tu aportación al capital
social (SL) o las participaciones accionariales (SA).
2.- Para reducir la carga fiscal La presión fiscal en un
autónomo puede llegar al tipo marginal máximo del 48%, frente al 30%
del Impuesto de Sociedad que incluso puede bajar al 20-25%, si se hacen
realidad las promesas electorales de PSOE y PP. Lo que explica la
elevada carga fiscal de los autónomos es el carácter progresivo del
IRPF, que en la práctica permite sumar a los ingresos generados por la
actividad profesional del autónomo plusvalías como las generadas por la
venta o alquiler de un inmueble familiar o las procedentes de
inversiones bursátiles.
“Como empresa, el tope impositivo queda fijado por el Impuesto de
Sociedades, hay más desgravaciones fiscales, y cuentas con la ventaja
de ponerte un sueldo”, señala Jordi Tomás, a lo que David Carrión,
abogado y profesor de Derecho Financiero y Tributario en la Universidad
Europea de Madrid, y asesor de empresas, añade “el acceso a las
deducciones de I+D+i, que no tiene un autónomo”.
En este contexto, “a partir de un beneficio en torno a los 90.000
euros, es aconsejable el cambio a sociedad”, recomienda José María
Mollinedo, secretario general de Gestha (Técnicos Financieros del
Ministerio de Economía y Hacienda).
Para cuantificar con precisión ese umbral basta comparar el rendimiento
neto o beneficio según se tribute en Renta y en Impuesto de Sociedades.
“Una vez hecho este ejercicio se decide el más favorable para el
cliente”, explica Jordi Tomás. Mollinedo va más allá a la hora de fijar
la frontera económica entre autónomo y empresa: “Es difícil ver a
empresarios individuales o comerciantes con un volumen facturación
superior los dos millones de euros”.
3.- Cuando el tamaño importa Si te mueves en un sector de
elevada concentración o buscas convertirte en proveedor de grandes
compañías, te verás obligado a constituirte como empresa, ya que las
multinacionales sólo subcontratan a sociedades. Eso les permite
solicitar información empresarial para valorar sus capacidades,
solvencia y garantizar un suministro durante un periodo de tiempo
prolongado.
4.- Si tienes que contratar empleados, como empresa cuentas con deducciones en el Impuesto de Sociedades ¿Y
qué hacer con los empleados que ya tienes contratados? “Puedes mantener
la plantilla a través de la subrogación empresarial, una fórmula que
les permite conservar sus derechos y obligaciones. No supone coste de
despido”, asegura Jordi Tomás. Todos los detalles legales sobre esta
modalidad están recogidos en el artículo 44 del Texto Refundido del
Estatuto de los Trabajadores. “Claro que si la empresa se inicia con
una actividad distinta a la de profesional autónomo, entonces es
necesario negociar la extinción de los contratos con los empleados y
redactar otros nuevos”, puntualiza José María Mollinedo.
5.- El valor de la imagen “Todavía en este país el autónomo
tiene mala imagen de cara a sus proveedores. Está asociada a
provisionalidad y falta de profesionalidad”, afirma David Carrión. Si
es tu caso, y esa barrera es una losa que lastra tu balance y ánimo
emprendedor, ha llegado el momento de dar el salto. “Para los clientes,
ser SL o SA tiene mucho más gancho, sobre todo si se trata de grandes
empresas y bancos. Además, también se mejora la capacidad negociadora”,
señala Jordi Tomás.
6.- El tirón de los clientes Seguro que como profesional
autónomo has detectado que a veces tus clientes se ven obligados a
contratar otros servicios para completar el que tú prestas. “Es cuando
te das cuenta que es necesario ofrecer un servicio integral, y que no
puedes hacerlo todo sola”, asegura Carlota Prieto, socia del estudio
audiovisual Imaginaimagen. Como autónoma, esta diseñadora gráfica vio
que no podía abarcar todo lo que los clientes la demandaban. No se
trataba sólo de diseñar catálogos, logos o páginas web. Detrás tenía
que haber un hosting o alojamiento, un mantenimiento, soporte de
marketing on line y un equipo de postproducción para vídeos
corporativos. Cada una de esas necesidades era una oportunidad. Al
principio, para resolverlo Carlota subcontrataba los servicios de otros
profesionales, hasta decidió constituir una empresa con tres de ellos,
cada uno especializado en un área. Nacía Imaginaimagen.
7.- Si eres autónomo y cotizas estimación objetiva en módulos... no tienes elección Tras
la última reforma del IRPF, los rendimientos íntegros de los autónomos
acogidos a módulos no pueden superar los 450.000 euros al año (300.000
euros en el caso de actividades agrícolas y ganaderas). A partir de ese
volumen, se está obligado a pasar al régimen de Estimación directa o
montar una sociedad.
8.- Para crecer, ampliar servicios y diversificar riesgo En
los tiempos que corren, conviene no poner todos los huevos en el mismo
cesto. La recomendación es diversificar el riesgo. ¿Y cómo? Seguro que
si analizas tu núcleo de negocio encontrarás en torno a él otras
actividades que puedes convertir en oportunidades comerciales.
Identifícalas, analiza su potencial de mercado, las sinergias con la
actividad principal y tu estructura de negocio. Y da el salto. Fíjate,
si no, en el ejemplo de Intec Tecnología. A Ernesto Guerra le bastaron
dos años como consultor informático y autónomo, impartiendo clases en
empresas, para tomar la decisión de montar una empresa. Y todo porque
la demanda de sus servicios no dejaba de incrementarse. “Hemos ido
creciendo el 50% cada año, y antes de desaprovechar esas oportunidades,
mi socio y yo decidimos, en 2003, que era el momento de constituir una
cooperativa”. Las ventajas: “Hemos diversificado la actividad, sumado a
la consultoría el desarrollo de aplicaciones informáticas a la medida,
ampliado nuestra capacidad y volumen, y también ahora podemos llegar a
clientes que antes eran inalcanzables”, asegura Ernesto. ¿Y por qué una
cooperativa?: “Nos ofrece más ventajas fiscales y contables, ya que
contempla una serie de fondos que benefician la marcha del proyecto”.
9.- Por vocación empresarial Llevas algún tiempo como
profesional autónomo y sientes que ha llegado el momento de deshojar la
margarita, de tomar una decisión que cambiará el rumbo de tu vida
profesional … y personal: la de montar tu propia empresa. Es un
compromiso fruto de la reflexión. Lo tienes claro: quieres madurar y
crecer como empresario, y “sin duda el espíritu emprendedor se canaliza
mejor a través de sociedades”, afirma Patricio Rodríguez Carmona,
presidente de Aje Confederación.
10.-Para dar entrada a socios Si como autónomo has tomado la
decisión de convertir a tus colaboradores en socios, hazte empresa, “y
preferentemente una sociedad limitada en la que cada uno es responsable
con el capital que aporta”, señala Jordi Tomás. Te evitarás dolores de
cabeza en el caso de que surjan diferencias irreconciliables y
limitarás la responsabilidad ante terceros. En estos casos, “los bienes
como autónomo no tributan al traspasarlo a la empresa, siempre que se
opte por el régimen fiscal de aportaciones dinerarias (se supone que no
generan plusvalías), que se plasmaría en la propia constitución de la
sociedad”, recomienda Jordi Tomás. Esa aportación no dineraria formaría
parte del capital social. Eso sí. Es importante notificar a la
administración tributaria que optas por esa modalidad (régimen fiscal
de aportaciones no dinerarias) y registrar en la escritura los activos
de tu actividad como autónomo que pasan a la empresa.
11.- Si lo tuyo son los concursos Ser empresa es un requisito
ineludible para acceder a concursos públicos y licitaciones, y un
motivo que justifica por sí solo dar el salto. Pero, ojo, las
licitaciones públicas son exigentes. Además de tener forma jurídica,
analizarán tu solvencia, la consolidación de la actividad y que tienes
un balance saneado.
12.- ¡SOS: quiero financiación! La mayoría de bancos y cajas
incluyen a los autónomos en el segmento de particulares, por lo que la
oferta de productos financieros tiene poco que ver con sus necesidades.
E incluso se da la paradoja de que se obtiene más préstamos como
particular que como autónomo. Si te constituyes en empresa, podrás
conseguir con mayor facilidad un crédito para financiar el capital
circulante. (J. Fernández)

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Publicado en Tácticas el 10 de Julio, 2008, 7:54
por TEYMA
Aunque las Nuevas Tecnologías, y especialmente Internet, han aportado herramientas de mucha utilidad para las empresas y su actividad comercial, el teléfono continúa siendo un instrumento muy valioso.
Pasos a seguir para tratar una objeción
Las reclamaciones de los clientes pueden tener su raíz en diferentes causas, si bien el tratamiento, en términos generales, puede ser muy similar. La persona que recibe la llamada puede desempeñar una de estas tres funciones:
1. Amortiguadora: En este caso, al ser la primera persona de la empresa, ha de "parar" el envite del cliente. Recibe el primer golpe, aunque no sea el responsable de la queja del cliente. De hecho los clientes no discriminan sobre a quién, o a quién no, dirigen sus críticas, comentando en algunos casos: "¿Vd. también trabaja en la empresa, no?.
2. De puente: El empleado habrá de servir de puente entre la queja del cliente y la persona o departamento correspondiente, involucrado en la resolución. Aquí juega un papel fundamental el hecho de recoger información precisa sobre los sucesos acontecidos para facilitar su resolución.
3. De control: Una vez que el cliente ha planteado su reclamación, ésta generará diferentes procedimientos hasta su resolución, o no. La persona de control deberá conocer el camino seguido por la reclamación dentro de la empresa para, al final, informar al cliente de la resolución adoptada.
¿Cómo responder a una reclamación?
Con carácter general, puede seguirse el siguiente esquema:
1. Escuchar sin interrumpir: Es fundamental permitir que el cliente exponga todo lo que considere necesario. De esta forma, nuestra actitud transmite al cliente dos cosas: estamos interesados por lo que nos cuenta y estamos enterándonos de lo que ha pasado, lo cual facilitará la resolución de la reclamación. Es conveniente dar muestras de estar escuchando lo que nos va diciendo usando expresiones tales como "comprendo lo que me dice", "entiendo" o "si claro".
2. Ampliar información: Una vez que el cliente ha planteado su queja es el momento de hacerle preguntas para ampliar la información, aclarar alguna duda, completar algún dato, etc. Este es un momento importante, porque el cliente comenzará a disminuir su grado de enfado. Nuestro tono deberá ser relajado y nuestras preguntas formuladas con tacto, no presuponiendo ningún tipo de responsabilidad por parte del cliente. Por ejemplo, cambiando expresiones del tipo "¿Ha comprobado Vd., como exige el fabricante, los procedimientos iniciales?" por otras tales como: "¿Puede describirme con detalle qué hizo cuando recibió la mercancía, por favor?").
3. Reformular: Tras la obtención de información es recomendable "devolverle" al cliente lo que nos ha relatado. Con nuestras propias palabras le hacemos al cliente una breve descripción de los acontecimientos que nos ha narrado para confirmar todos los datos. Por ejemplo: "Si le he comprendido bien, recibió la mercancía el jueves pasado y…".
4. Disculparse: El objetivo que persigue toda empresa es lograr satisfacer las demandas, necesidades y expectativas de los clientes. En este sentido, un cliente insatisfecho significa no haber logrado el objetivo que como empresa nos hemos marcado. La empresa ha de lamentar la situación que le ha acontecido al cliente y las molestias que haya podido ocasionarle. Esta disculpa no implica la aceptación de la responsabilidad del hecho en sí por parte de la empresa Lo que le transmitimos al cliente es que lamentamos la situación. Por ejemplo, cambiando expresiones del tipo "Si, claro, tiene Vd. razón … le hemos fallado y hemos de asumir nuestra responsabilidad …" por otras tales como: "Sinceramente lamento todos los posibles inconvenientes que esta situación le haya podido causar".
5. Explicitar las acciones siguientes: Tras los momentos iniciales de tensión y posterior relajación, el cliente espera que le demos indicaciones precisas de las acciones y procedimientos que vamos a llevar a cabo a partir de este momento para resolver su reclamación. En este sentido pueden suceder dos cosas:
a. Que sepamos exactamente cuáles son los trámites a seguir: en este caso, se lo haremos saber al cliente. Por ejemplo: "Si le parece vamos a hacer lo siguiente: en primer lugar...". b. Que desconozcamos cuáles son los trámites a seguir: le indicaremos que le llamaremos con la mayor brevedad posible para explicitarle los pasos a seguir. Por ejemplo: "Si le parece, a primera hora de la tarde nos ponemos en contacto con Vd. para indicarle con precisión cuáles son los pasos que vamos a seguir para resolver rápidamente esta situación".
6. Agradecer la confianza: Si el cliente ha llamado a la empresa para plantear su reclamación es que, al menos en alguna medida, supone que podemos darle una respuesta satisfactoria. Si no se hubiera dirigido a nosotros, muy probablemente hubiéramos perdido definitivamente a ese cliente Por ejemplo, "le agradecemos que se haya dirigido a nosotros para comentarnos ésta incidencia".
Como hemos visto, si somos capaces de gestionar adecuadamente una reclamación telefónica no sólo no perderemos un cliente sino que, probablemente, ganemos un cliente más fiel.
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Publicado en Laboral el 1 de Julio, 2008, 8:25
por TEYMA
La directiva europea que permite ampliar la jornada laboral a 60 horas
semanales ha suscitado diversas críticas: sindicatos, el Gobierno y
distintas profesiones no están de acuerdo. Pero los expertos opinan que
es más el revuelo inicial que su repercusión para el futuro.
¿Estaría dispuesto a aumentar su jornada laboral hasta las 60 horas
semanales? Parece una broma de mal gusto pero por ahora esta cuestión,
puesta sobre la mesa por una directiva europea y sus recientes modificaciones,
está levantando ampollas en el sector empresarial. Y es que esta norma
permite ampliar la jornada laboral hasta las 60 horas -cinco horas más
en el caso de las profesiones que tengan guardias-.
Este
proyecto de directiva -que no está sujeto a obligatoriedad por parte de
los estados miembros hasta que estos no aprueben una normativa estatal-
también ha obligado al Gobierno a responder. Celestino Corbacho,
ministro de Trabajo, ha declarado que "un siglo después de que se
estableciera el régimen de 48 horas, lo que Europa está discutiendo es
que hay que superar estas 48 horas para ir a un régimen de 65 horas,
además de que la negociación sea entre empresario y trabajador y nunca
de carácter colectivo. Creo que nos acercamos más al siglo XIX que al
XXI".
No obstante, el proyecto de directiva todavía
tiene camino por recorrer, puesto que, como indica Federico Durán,
catedrático de Derecho del Trabajo, "de momento sólo ha habido un acuerdo político. El texto
definitivo tiene que redactarse y ser aprobado por el Parlamento
Europeo".
Mucho ruido Sin embargo, los
expertos opinan que es más el revuelo que ha provocado esta posible
ampliación de la jornada laboral que su repercusión a corto plazo. "La
directiva deberá ser desarrollada por los organismos nacionales, por lo
que el Gobierno tiene que ver las opciones para trasponer la norma. Se
tiene que ver, entonces, que la normativa o los convenios
colectivos permitan esa ampliación de jornada", explica Durán. Algo
que, a juicio de Guillermo Madamé, director de relaciones
institucionales de Randstad, "sería casi imposible o muy complicado de
aplicar, debido a los convenios".
Román Gil, abogado
del bufete Sagardoy, señala que, además de estar pendiente de la
correspondiente normativa estatal, el proyecto recoge un aspecto muy
relevante que tiene que ver con la negociación: "Ninguna empresa puede
incorporar a una persona con un horario superior al actual –48 horas–.
Sólo se puede ampliar esta jornada después de cuatro semanas en el
puesto y con el consentimiento del trabajador. Si éste no acepta, su
decisión está protegida e incluso, si se llegara al despido, éste sería
considerado nulo".
Y Durán destaca que "siempre tiene que
haber un convenio colectivo de referencia para ampliar la jornada", es
decir, que éste permita el aumento de las horas de trabajo para que
pueda llevarse a cabo. Por lo que la directiva no impone la ampliación
de la jornada laboral. De hecho, el aumento de las horas de trabajo
llegaría mediante una negociación individual entre la empresa y el
empleado. "La ampliación de jornada es voluntaria y se llega a través
de un acuerdo. La directiva flexibiliza los horarios, así que dejemos
que las partes decidan si conviene o no aumentar las horas de trabajo.
Que cada uno decida cómo quiere conciliar", considera José Ramón Pin,
profesor del IESE.
Así las cosas, las voces procedentes de
distintos ámbitos no se han hecho esperar. Casi la mitad de los
trabajadores considera que su trabajo les demanda mucho
esfuerzo y resulta agotador con la jornada vigente, según un estudio de
Experian, compañía especializada en herramientas de gestión y análisis
de información.
Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión
Nacional de Racionalización de Horarios, incide sobre el posible
aumento de la productividad: "Estoy convencido de que, para competir
con los denominados países emergentes, Europa debe mejorar su capacidad
de innovación, tener mayor calidad en la producción e invertir más
recursos en formación y educación, y utilizar últimas tecnologías". Y
sentencia que "trabajar más horas no es la solución más acertada".
Competitividad Y
es que ampliar la jornada no garantiza un aumento de la competitividad:
"Hay que estudiar si es productivo trabajar más horas, ya que depende
del tipo de tarea y de la utilización del tiempo. Eso sí, cuánto más se
trabaja, se crea más riqueza", expone Pin, profesor del IESE.
Otra
crítica que ha suscitado la directiva es la posibilidad de conciliar
con el nuevo horario. "La directiva permite una mejor disposición del
tiempo de trabajo y ofrece mayor flexibilidad. En el fondo es cambiar
la estructura del trabajo. Por eso no hay que quedarse con la idea de
que destruye derechos o beneficios sociales", apunta Madamé. (M. Mateos y B. Elías)

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