
La vida de un proyecto europeo es un proceso complejo, que puede
resultar de difícil comprensión para las personas que no están
acostumbradas a trabajar desde una perspectiva colaborativa y equipos
internacionales. En este artículo, se facilita una breve y sencilla
descripción de este ciclo de vida con el ánimo de acercar la mecánica
de los proyectos europeos consorciados al público general.
La vida de un proyecto europeo se refleja en la siguiente figura:

Cada una de estas etapas se reflejan en las fases que se describen brevemente a continuación:
A. Preparación
No
conviene subestimar o considerar un aspecto meramente técnico la
preparación de la propuesta. Una vez se toma la determinación de seguir
adelante con un proyecto convendrá ajustarlo con los requisitos y
prioridades del programa de que se trate, de modo que se obtenga un
análisis de viabilidad del mismo.
Una vez se
disponga de una idea aceptada como viable debería difundirse a nivel
interno, en la propia organización y en el exterior, tanto con el
objetivo de validar la aproximación que se propone como identificar
otras organizaciones interesadas en sumarse como socios a la
iniciativa. Esta situación conllevará una nueva revisión de la idea
inicial para que se ajuste a nuevas sensibilidades y el proyecto sea
capaz de generar y responder a expectativas más amplias del núcleo que
inicialmente determinó su viabilidad.
Las tareas que implica la preparación de una propuesta son:
- Información completa
- Documentación
- Consultas
- Búsqueda del partenariado
- Negociación de la participación
- Preparación del formulario y de la documentación a anexar
B. Tramitación
Se
refiere al conjunto de las tareas administrativas y técnicas a que una
propuesta se somete en los servicios de la organización otorgante
destinadas a evaluar el cumplimiento de los requisitos y los mayores o
menores méritos técnicos contemplados.
C. Acto de aprobación / desestimación
Consiste
en el acto administrativo de la organización otorgante por el cual se
decide seleccionar o no una propuesta, o mantenerlo en reserva por un
periodo provisional. En algunas ocasiones, tras este acto y la firma
del contrato, existe una fase de negociación que permite que ciertos
aspectos del proyecto, de tipo técnico y presupuestario, puedan ser
revisados.
D. Ejecución del proyecto
Se pueden identificar cinco grandes áreas de actividad que conlleva la ejecución de un proyecto:
-
Gestión y desarrollo de un plan de trabajo compartido para lo cual
conviene tener en cuenta los objetivos iniciales de la propuesta y los
resultados esperados del proyecto, y para ello los distintos
entregables e hitos previstos. Entre las distintas actividades del
proyecto, que variarán considerablemente en función del programa,
habitualmente se contemplan acciones de difusión de los resultados y un
plan de sostenibilidad del proyecto tras la financiación pública.
-
Gestión de un partenariado transnacional que normalmente reúne perfiles
diversos, para lo cual es preciso establecer un acuerdo entre los
socios y cuidar los aspectos relacionales.
- Seguimiento del plan de trabajo y de los indicadores y ejecutar una evaluación continuada del mismo.
- Gestión administrativa que implica elaborar un buen reporting entre los socios y al organismo otorgante.
-
Gestión financiera que implica la elaboración de un presupuesto bien
calculado y consensuado, llevar a cabo una buena contabilidad,
planificación de tesorería, así como en ocasiones la realización de una
auditoría.
E. Justificación
Conlleva la
recolección de documentos (técnicos, administrativos y contables),
redacción de informes y tabulación de gastos u otros indicadores que
acrediten la realización del proyecto. Su entrega, bajo pautas
previamente establecidas por el contrato o el programa de que se trate,
se realiza durante o sólo al final del mismo, según la duración del
proyecto.
D. Lobbying
Bajo esta actividad
entendemos el ejercicio de influencia destinado a hacer valer los
potenciales méritos de un proyecto ante las instancias que conocen
«desde dentro» el procedimiento de evaluación y puede resultar valioso
con el fin de que supere la tramitación. Es conveniente estar atento al
momento en que cabe intervenir a este fin.
Cuando
el proyecto se halla en un estadio de idea viable puede resultar más
interesante actuar en la medida que el proyecto puede ser revisado y
ajustarse mejor a las expectativas y ser más valiosos los comentarios
de la persona contactada. Resulta desaconsejable iniciar o centrar las
actividades de lobbying una vez el proyecto ha sido formalmente
presentado a las instancias competentes para su evaluación; contra lo
que se pueda creer, su utilidad es poco significativa y podría incluso
provocar la desestimación del proyecto.
Por otro
lado, la evaluación en la mayor parte de los programas se realiza por
expertos independientes, externos a los propios servicios del organismo
otorgante, lo que dificulta conocer y/o contactar el responsable que
está realizando la evaluación. (L. Botifoll)

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