El 3 de Mayo se cumplieron 30 años del envío del primer “correo basura” -un inocente
anuncio que recibieron 400 de los primeros usuarios de Internet- y los
expertos tiene pocas esperanzas de que esta molesta práctica vaya a
reducirse.
El 3 de mayo de 1978, 393 empleados de Arpanet, el predecesor de
Internet gestionado por el gobierno estadounidense, recibían con
sorpresa un correo de la compañía de ordenadores DEC invitándoles al
lanzamiento de un nuevo producto.
Treinta años después, se envían miles de millones de emails no
deseados cada día, correos que nos intentan vender desde Viagra hasta
tratamientos contra la alopecia y muchas veces buscan dinero o datos
personales de los usuarios mediante engaño.
Hoy conocemos popularmente estos correos como “Spam”, el nombre de
una marca estadounidense de carne enlatada, pero el apodo viene en
realidad de la película “Los caballeros de la mesa cuadrada”, del
“Circo ambulante de Monty Python”.
En un momento de la comedia, un grupo de vikingos va a un
restaurante que sólo sirve esta marca de carne y cantan una canción
repitiendo su nombre hasta la saciedad...algo así como lo que siente un
internauta al abrir su email y verlo lleno de “correos basura”.
Según datos de la consultora estadounidense especializada en
seguridad Sophos, el 92,3 por ciento de todos los correos electrónicos
enviados en los primeros tres meses de 2008 podrían clasificarse como
“Spam” y la tendencia es al alza.
“El número de correos basura ha crecido de forma constante en los
últimos cinco años”, dijo a EFE Mike Haro, analista de Sophos.
Google, por ejemplo, ha comprobado que los usuarios de su servicio
de correo electrónico reciben hoy cuatro veces más “Spam” que en
2004...y eso que sólo uno 1 por ciento de los mensajes basura escapa a
sus sistemas de filtro, según la firma.
“Ojalá no celebremos el 40 aniversario del 'Spam' pero, francamente, yo no apostaría” por poder evitarlo, añadió Haro.
Según este experto, las técnicas de las empresas que envían “correos basura” han cambiado mucho en estas tres décadas.
Hace 30 años, por ejemplo, los remitentes de “Spam” introducían las
direcciones de correo una a una manualmente, mientras que hoy potentes
programas de software conocidos en inglés como “botnets” realizan esta
tarea.
Haro asegura que cada tres meses “aparecen técnicas nuevas” para el
envío de mensajes no deseados. Entre las más recientes, está el mandar
correos con archivos adjuntos que contienen fotos o tablas de Excel que
se acaban abriendo por curiosidad.
Mucho más peligrosa es la extorsión online, que consiste en amenazar
a empresas con bloquear sus servidores mediante el envío masivo de
correos si no acceden a pagar una cantidad.
Haro opina que todo usuario de la red debería informarse sobre los
servicios de filtro de su proveedor y asegurarse de que las opciones de
seguridad están activadas y recomienda instalar programas adicionales
para detectar “Spam”.
Para investigar la eficacia de estos programas -y promocionar de
paso sus propios productos- el fabricante de antivirus McAfee puso
recientemente en marcha un curioso experimento con internautas de 10
países, entre ellos España y México.
Cada participante recibió un ordenador sin filtro anti “Spam”, y una
nueva dirección de correo electrónico y recibió la tarea de navegar por
Internet, pinchar sobre anuncios y ventanas emergentes para atraer el
mayor número de “correos basura” posibles.
“Pese a no haber tenido actividad desde el 30 de abril, el 2 de
mayo mi bandeja de entrada tiene 2.300 correos basura” afirma José, uno
de los participantes españoles, en el blog del experimento. Por su parte, Vic, uno de los testadores de EEUU, dijo que “tengo
tantas promesas de herencias en Nigeria o Hong Kong y tantos boletos de
lotería supuestamente premiados que pienso: ¿para qué seguir
trabajando?” (Efe)

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