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Están destinados a convivir pero no siempre es fácil que congenien.
Los trabajadores y las empresas muchas veces no coinciden en la
percepción de la realidad. Así, existe una significativa discrepancia
entre las razones por las que las empresas consideran que la gente
cambia de trabajo y los motivos que justifican los empleados para
hacerlo, según apunta un estudio de ámbito europeo realizado por la
consultora Watson Wyatt.
Un gran número de empresas europeas considera el prestigio de una
empresa y la cuantía del salario base como las principales razones que
atraen a nuevos empleados. Sin embargo, los trabajadores dan relativa
importancia a otros aspectos como el tipo de trabajo, la seguridad del
puesto o el salario base para fijarse en una compañía.
Las
razones que utilizan los empleados a la hora de abandonar un puesto de
trabajo son los niveles de estrés (35%), la poca competitividad de los
salarios (34%) y la falta de oportunidades de ascenso (27%), mientras
que la empresa considera que el motivo principal que les mueve son las
oportunidades de desarrollo de su carrera profesional (49%) o las
opciones de ascender en otras compañías (48%). Para realizar el estudio
europeo se contó con la opinión de 175 empresas de Francia, Alemania,
Irlanda, Italia, España y Reino Unido. Sin embargo, los resultados
obtenidos coinciden, en general, con los obtenidos en otros estudios
elaborados en Norteamérica y Asia.
“Las empresas parecen estar
poniendo mucho más énfasis en la planificación de la carrera
profesional a largo plazo que los propios empleados”, señala María de
la Calle, consultor senior de Watson Wyatt. En general, “las
prioridades que tienen algunos empleados son más prosaicas, como el
tipo de trabajo, el salario, el estrés y el trayecto desde su casa al
trabajo”, apunta. Pero desde su punto de vista, esto no significa que
las empresas se estén centrando en factores equivocados a la hora de
intentar atraer a nuevos empleados, ya que el desarrollo profesional y
las oportunidades de ascenso juegan un papel importante para un gran
número de empleados.
Sin embargo, “es preciso que las empresas
presten mayor atención a necesidades más inmediatas de las personas,
tales como el tipo de puesto de trabajo que se realizan en ese momento
y las presiones internas y externas que afectan a las condiciones
laborales de sus empleados, como el grado de estrés o la conciliación
de la vida laboral y profesional”.
De hecho, más autonomía para
elegir el horario, disponer de más tiempo libre y una semana de trabajo
de cuatro días encabezan la lista de peticiones de los empleados, según
el estudio El mundo del trabajo, elaborado por Randstad. Aunque los
directivos también defienden algunas de estas ideas, en 2007, más del
65% todavía trabajaba entre 41 y 60 horas a la semana. (Exp.)
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