14 de Marzo, 2008


¿COMO DEBE ACTUAR UN BUEN MANDO INTERMEDIO?

Publicado en Laboral el 14 de Marzo, 2008, 10:05 por TEYMA
El buen hacer de los mandos medios es crucial para el funcionamiento y éxito de una empresa. Saber elegir, potenciar y retener a estos empleados es el reto que afrontan los altos ejecutivos, que deben tener en cuenta que este perfil debe reunir, además de capacidades de dirección, mucha habilidad para comunicar.

Es una de las posiciones más difíciles e incómodas dentro de la pirámide empresarial, el mando medio es el puesto “modelo sándwich”, dice Joleine Mudder, directora de búsqueda y desarrollo directivo de Development Systems. Su figura es la que, por un lado, tiene que transmitir las directrices y políticas empresariales del comité de dirección al resto de los empleados así como propiciar su puesta en marcha y desarrollo. Por otro lado, recoger las inquietudes, necesidades y demandas de los trabajadores para hacerlas llegar a los jefes.

Cualidades
Por todo esto se convierte en un perfil muy importante para las empresas, “el sargento que toda compañía necesita, pero que no todo el mundo es capaz de sacar”, puntualiza Mudder, porque entre sus cualidades fundamentales está la de “saber dirigir al equipo; es decir, dirigir la operativa a la vez que empuja a cada empleado para que las cosas se hagan”.

Para conseguir esto, la comunicación se convierte en otra de las cualidades imprescindibles. “Una persona que sepa comunicar en cada momento de forma adecuada sabrá también motivar al equipo”, comenta Imma Rueda, Manager de Marketing & Administración de Ventas de Page Personnel.

Pero, ¿quién llega a esta posición y cómo lo hace? Aunque en muchas ocasiones la compañía prefiere la promoción interna, también se recurre a la selección externa. Y como no podía ser de otra forma cada opción tiene sus ventajas e inconvenientes. Mudder avisa de que “cuando se trata de promoción interna, a veces se nombra al mejor especialista, mientras que este puesto requiere capacidad de dirección, liderazgo y buen interlocutor”. En este punto, los expertos advierten de que es fundamental analizar las capacidades del futuro mando intermedio ya que, si se elige mal, puede ocurrir que la compañía no sólo pierda a un buen técnico, sino que gane un mal directivo.

Respecto a estas cualidades, “el liderazgo suele ser más innato y, por tanto, más difícil de aprender, mientras que, si se carece de habilidades en comunicación, es un aspecto claramente mejorable con una buena formación”, destaca Rueda.

Retención y desarrollo
Dada la responsabilidad de este cargo, hay muchos profesionales que no están dispuestos a asumirla, porque prefieren conciliar su vida personal y profesional, en lugar de asumir mayores compromisos laborales. En este contexto, los directivos tienen que centrar sus esfuerzos por ofrecer planes de formación a medida de las necesidades de cada profesional. Por ejemplo, a “un perfil operativo, le motivará más las posibilidades de desarrollo dentro de su propio puesto, mientras que un perfil más estratégico se sentirá más motivado con posibilidades de ascenso a la cúpula directiva”, comenta Mudder. (A. Méndez, T. Vázquez)


JEFES Y EMPLEADOS QUE NO HABLAN EL MISMO IDIOMA

Publicado en General el 14 de Marzo, 2008, 9:48 por TEYMA

Están destinados a convivir pero no siempre es fácil que congenien. Los trabajadores y las empresas muchas veces no coinciden en la percepción de la realidad. Así, existe una significativa discrepancia entre las razones por las que las empresas consideran que la gente cambia de trabajo y los motivos que justifican los empleados para hacerlo, según apunta un estudio de ámbito europeo realizado por la consultora Watson Wyatt.

Un gran número de empresas europeas considera el prestigio de una empresa y la cuantía del salario base como las principales razones que atraen a nuevos empleados. Sin embargo, los trabajadores dan relativa importancia a otros aspectos como el tipo de trabajo, la seguridad del puesto o el salario base para fijarse en una compañía.

Las  razones que utilizan los empleados a la hora de abandonar un puesto de trabajo son los niveles de estrés (35%), la poca competitividad de los salarios (34%)  y la falta de oportunidades de ascenso (27%), mientras que la empresa considera que el motivo principal que les mueve son las oportunidades de desarrollo de su carrera profesional (49%) o las opciones de ascender en otras compañías (48%). Para realizar el estudio europeo se contó con la opinión de 175 empresas de Francia, Alemania, Irlanda, Italia, España y Reino Unido.  Sin embargo, los resultados obtenidos coinciden, en general, con los obtenidos en otros estudios elaborados en Norteamérica y Asia.

“Las empresas parecen estar poniendo mucho más énfasis en la planificación de la carrera profesional a largo plazo que los propios empleados”, señala María de la Calle, consultor senior de Watson Wyatt.  En general, “las prioridades que tienen algunos empleados son más prosaicas, como el tipo de trabajo, el salario, el estrés y el trayecto desde su casa al trabajo”, apunta. Pero desde su punto de vista, esto no significa que las empresas se estén centrando en factores equivocados a la hora de intentar atraer a nuevos empleados, ya que el desarrollo profesional y las oportunidades de ascenso juegan un papel importante para un gran número de empleados.

Sin embargo, “es preciso que las empresas presten mayor atención a necesidades más inmediatas de las personas, tales como el tipo de puesto de trabajo que se realizan en ese momento y las presiones internas y externas que afectan a las condiciones laborales de sus empleados, como el grado de estrés o la conciliación de la vida laboral y profesional”.

De hecho, más autonomía para elegir el horario, disponer de más tiempo libre y una semana de trabajo de cuatro días encabezan la lista de peticiones de los empleados, según el estudio El mundo del trabajo, elaborado por Randstad. Aunque los directivos también defienden algunas de estas ideas, en 2007, más del 65% todavía trabajaba entre 41 y 60 horas a la semana. (Exp.)