12 de Marzo, 2008
Publicado en Laboral el 12 de Marzo, 2008, 9:52
por TEYMA
Encontrar un buen profesional es difícil y caro... y muchos empleados lo saben y se aprovechan de ello.
El personaje de Bruce Willis en las cuatro entregas de La Jungla de Cristal no duraría ni un mes en una empresa en la vida real.
Está comprobado empíricamente que la empresa que cede cuando un
trabajador imprescindible se salta las normas, está minando el buen
funcionamiento de su negocio. Sencillamente, no se puede permitir el
comportamiento irresponsable dentro de una compañía, aunque venga de un
empleado difícil de sustituir.
Encontrar un buen profesional es difícil y caro... y muchos
empleados lo saben, son conscientes de su peso en la empresa y se
aprovechan de ello.
¿Qué se puede hacer? Según Gonzalo Martínez de Miguel, director
general del Instituto de Formación Avanzada, sigue estas
recomendaciones:
- Lo primero es hacerle ver al interesado, sin medias tintas, que su
actuación y su actitud es intolerable. Sin hacer concesiones. “En estos
casos es muy fácil saber qué es correcto y qué no”, asegura Martínez de
Miguel.
- A continuación tienes que exigirle que se atenga al comportamiento exigible a un buen profesional.
- A la hora de tomar una decisión, tómala como si ese profesional
fuera perfectamente sustituible (sobre todo por otros empleados dentro
de la empresa).
- En el caso de que el problema se tenga que resolver con la salida
de la compañía de ese profesional... ¡celébralo sin complejos! Un
problema menos.
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Publicado en Laboral el 12 de Marzo, 2008, 9:29
por TEYMA
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Durante los últimos dos años, las empresas habían hecho
partícipe del buen momento económico que vivían a sus empleados, con un
aumento medio de los sueldos de las plantillas por encima del 4,5%
anual, es decir, más de un punto porcentual por encima de la inflación.
Cuando el pasado verano estalló la crisis subprime y afloraron los
problemas de liquidez de algunas compañías, empezaron a sonar las
primeras alarmas. Sin embargo, el sector empresarial estaba
tranquilo y confiaba en la fortaleza de sus cuentas y en la
transitoriedad de la crisis para seguir aumentado la retribución base
de sus plantillas alrededor de un 4,5% a lo largo de 2008, según datos
del Estudio de compensación total 2007, elaborado por la consultora
Mercer.
Sin embargo, al iniciar un nuevo ejercicio, las firmas
nacionales se han vuelto más cautas, sobre todo, después de ver las
consecuencias que las turbulencias crediticias han tenido en algunos
sectores, como el inmobiliario.
Por ese motivo, las firmas han
revisado sus políticas retributivas a la baja y, en los casos más
optimistas, los incrementos se mantendrán en torno al 4%, según datos
de PricewaterhouseCoopers (PwC). Sin embargo, la mayoría ha decidido
congelar los sueldos en 2008, una tendencia que es general por toda Europa. Más del 60% de las compañías del Viejo
Continente tiene la intención de mantener estable el salario base,
según un informe de Mercer elaborado con la colaboración de 200
empresas. De éstas, el 8% incluso planea reducir el sueldo medio de las
plantillas.
‘Bonus’ Los
expertos ya habían avisado del riesgo de aumentar el salario base por
encima de la inflación, sobre todo, en los escalafones más bajos de la
estructura corporativa, donde los incentivos variables tienen muy poco
peso, por lo que el impacto de una crisis es mayor en estos casos.
Aunque
prácticamente el 80% de las compañías cuenta con algún
sistema de retribución variable, dependiendo de los resultados de la
compañía o del desempeño individual, su aplicación es todavía muy
limitada en algunos niveles de la organización. Mientras que el peso
del bonus es de más de un 30% en la cartera salarial de los directivos,
apenas alcanza un 10% en el caso de administrativos y operarios, según
PwC.
Esta tendencia se ha acentuado durante los últimos meses y,
en el caso de los altos ejecutivos, más del 90% de las ofertas para
incorporarse a una nueva firma incluye un bonus que representa el 40%
de la retribución total, porcentaje que desciende a la mitad para los
mandos intermedios, según la Guía Salarial 2008, elaborada por la
consultora Hays.
Ante esta situación, las compañías se esfuerzan
por buscar alternativas retributivas menos costosas que el aumento del
salario base, pero igualmente eficaces, para captar y retener el mejor
talento del mercado, lo que sigue constituyendo una de las principales
preocupaciones de los departamentos de recursos humanos de la mayoría
de las compañías, sobre todo, en un momento en el que no es
recomendable sacar la chequera y aumentar los gastos fijos.
Todos
los expertos coinciden en la importancia de buscar nuevas alternativas.
Para Ignasi Buyreu, socio de Mercer, lo que una compañía busca es
“aumentar sus opciones en compensación como una forma de diferenciarse
de la competencia. La inversión en formación y desarrollo profesional
es una táctica dentro de las estrategias de gestión del talento”. Desde
Hays señalan que “las empresas están flexibilizando la forma de trabajo
para sus empleados, ofreciéndoles, en muchos casos, la posibilidad de
teletrabajo para poder conciliar la vida profesional de la laboral”.
De
hecho, según datos de PwC, más del 40% de las firmas nacionales
disponen ya de alguna medida de este tipo, como el horario flexible, la
jornada continua durante los meses de verano e incluso durante todo el
año o las tardes de los viernes libres para el conjunto de la
plantilla. “Un ejemplo claro de ello son los horarios de ciertas
entidades financieras, que ofrecen a la plantilla una oferta de siete
distintos para que puedan amoldarse a los que mejor les viene”, explica
Manuel González, socio de consultoría de Recursos Humanos de PwC. Según
él, “es necesario ajustarse a las nuevas necesidades de la plantilla
para no dejar escapar el talento”. Desde su punto de vista, estas
fórmulas, que flexibilizan la retribución, son satisfactorias para los
empleados, ya que les permiten decidir el método de la retribución que
obtienen. “En muchas ocasiones lo que la gente prefiere es más tiempo y
ganar en calidad de vida, tanto familiar como profesionalmente”.
Conciliación Los
departamentos de recursos humanos están empleando todas sus energías en
diseñar políticas de bajo coste pero altamente efectivas para mejorar
el ambiente de trabajo, como aumentar los permisos por maternidad y
paternidad más allá de los establecido por ley o incluso ofrecer la
posibilidad a los empleados de disfrutar de un mes sabático, aunque sin
sueldo, por cada cuatro o cinco años trabajados. En algunos casos,
medidas tan asépticas como prohibir las corbatas del vestuario
masculino es una forma de relajar el clima de la oficina.
Para
las empresas de mayor tamaño, montar un gimnasio, una guardería o
contar con un fisioterapeuta son alternativas de bajo coste muy
apreciadas por los empleados. Otra opción, muy útil para las firmas más
pequeñas, es ofrecer cheques de guardería o de restaurante.
Retribución flexible En
las compañías, el café para todos en materia retributiva es ya cosa del
pasado. El variable se establece en función de los resultados
corporativos, pero cada vez tienen más en cuenta también el desempeño
individual, algo que hasta ahora se aplicaba, casi en exclusiva, en los
departamentos comerciales, y principal motivo por el que planes basados
en criterios subjetivos y que se escapan del control del empleado, como
las stock options (opciones sobre acciones), están perdiendo
protagonismo en favor de sistemas más personalizados.
Dentro de
esta tendencia a la flexibilidad, está ganando adeptos ofrecer una
amplia gama de beneficios sociales, que cada empleado elige en función
de sus necesidades. Además del clásico coche de empresa, móvil o seguro
médico, las compañías ofrecen ayudas para comprar un ordenador, unas
gafas graduadas o instalar ADSL en casa. Las más vanguardistas incluyen
planes de atención a personas dependientes para que el trabajador que
tenga a su cuidado un familiar no se vea obligado a renunciar a su
carrera profesional si no lo desea.
El principal beneficio para
el empleado es que estos servicios no están sujetos al IRPF y, en
algunos casos, incluso desgravan. Por su parte, “las empresas obtienen
un buen ambiente laboral, preservar el talento en la plantilla, e
incluso, aumentar la productividad por la comodidad de los empleados”,
apunta González.
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Publicado en Tácticas el 12 de Marzo, 2008, 8:50
por TEYMA
Es importante que el propio participante valore y sienta útil
aquello que recibe como formación; si bien hay que considerar que la
propia empresa también gana mucho con ella.
Como responsables de la empresa son muchos los frentes
en los que tenemos que actuar. La gestión y el día a día presentan
retos y dificultades constantemente.
Hay ocasiones en las que actuamos de forma reactiva, es decir, una vez que se ha producido un determinado acontecimiento.
Por
ejemplo, si recibimos la queja de un cliente con respecto al trato
recibido por uno de nuestros empleados quizás pensemos que sería
conveniente mejorar las habilidades de ese empleado en su relación con
los clientes.
La formación, por tanto, puede ser
una muy buena herramienta a utilizar en determinadas situaciones para
“corregir” o mejorar actuaciones negativas.
¿Qué ventajas tiene la formación?
En
un contexto ideal, no dudaríamos de que la formación sea un elemento a
considerar dentro de nuestra estrategia empresarial. Es decir, si no
existiera ninguna limitación de recursos, utilizaríamos por sistema la
formación como herramienta para optimizar la gestión de nuestra empresa.
Sin
embargo, la situación del día a día nos recuerda, en ocasiones con
dramática virulencia, que los recursos son limitados. Por tanto, ¿es
interesante invertir parte de nuestros recursos en formación?
La respuesta es afirmativa por varios motivos:
•La formación aumenta la productividad de los empleados:
Una
persona bien formada es una persona que sabe acometer de forma
profesional sus tareas, invierte menos tiempo en desarrollar sus
actividades, aporta soluciones que reducen costes, aumenta la eficacia,
etc.
•La formación reduce los accidentes:
Los
profesionales formados cometen menos errores en el desempeño de sus
tareas y, por extensión, ocasionan menos accidentes laborales.
•La formación aumenta la satisfacción de los clientes:
Los
clientes saben detectar cuándo un empleado es un buen profesional,
entrenado y formado adecuadamente. Los empleados que saben tratar
correctamente a los clientes producen en éstos una satisfacción y
fidelización mayores.
•La formación reduce el absentismo laboral:
Los
empleados formados se sienten más implicados con la empresa. Valoran la
inversión que se realiza en ellos y, por tanto, se sienten más cercanos
a los problemas y retos que la empresa tiene planteados. Son personas,
por tanto, que no abandonan sus responsabilidades.
•La formación aumenta la adaptación de la empresa a los cambios del entorno:
La
formación supone un esfuerzo adicional por parte de la persona. Le
exige una actitud abierta hacia el aprendizaje, el compartir
experiencias, el conocer nuevas formas de hacer y plantear el trabajo
día a día. Esto hace que la persona pueda adecuarse más fácilmente a
los posibles cambios del entorno. En parte, por su facilidad de
adaptación y, en parte, porque es capaz de anticiparse a esos posibles
cambios.
•La formación aumenta la competitividad
En
entornos en los que la actividad empresarial es muy “dura”, es decir,
donde existe una fuerte competitividad, los aspectos técnicos y de
producción tienen un estándar de calidad similar entre distintas
empresas. Las personas, en esta situación, marcan claramente la
diferencia. Profesionales formados son sinónimo de mejores
profesionales, y ésta es una de las bazas más importantes para competir.
¿Necesitamos más argumentos?
Como
responsables de empresa, si tenemos en cuenta estos argumentos cada vez
que nos planteamos la conveniencia de invertir en formación, no
dudaremos de todo lo que podemos obtener a cambio, como “retorno” de la
inversión efectuada.
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