29 de Febrero, 2008


UN CAMBIO DE PIEL

Publicado en Tácticas el 29 de Febrero, 2008, 9:01 por TEYMA
¿Te has quedado anticuado? ¿Notas que tu volumen de negocio está estancado? ¿Quieres dar otro uso a tu producto o entrar en un segmento de mercado nuevo? ¿Estás en crisis? Si las respuestas son afirmativas, ha llegado el momento de rediseñar tu oferta para ajustarla a los nuevos tiempos. ¡Actualízate!

Todo producto, negocio o servicio tiene un ciclo de vida marcado por su nacimiento, crecimiento, madurez y declive. No reaccionar a tiempo en esta última etapa, puede marcar la diferencia entre echar el cierre o sobrevivir con éxito. Lo difícil para muchos emprendedores es saber cuándo se encuentran en esta fase y cuándo deben plantearse el rediseño de su oferta.

Anticípate al mercado
Sobre esta última cuestión, los expertos no se ponen de acuerdo. Para Javier Rovira, profesor de estrategia de Esic y socio director de Know How Consulting, “una pyme tiene que competir en innovación y no puede dejar morir su producto. Debe tener una estrategia constante de adaptación”. Una idea en la que ahonda José Vila, director de Proyectos de la consultora Eratema: “El rediseño hay que hacerlo de forma permanente, ya que las exigencias y los gustos del consumidor cambian a una velocidad de vértigo”.

Otros expertos consideran que nunca se debe cambiar por cambiar. “No hay que tocar un diseño cuando funciona mejor que los demás. Es necesario ser prudente y no confundir rediseñar con estar preparados para hacerlo, si llegara el caso”, señala Marcos Gómez, profesor de Innovación de Esade.

¿Cada cuánto tiempo hay que plantearse el diseño de un producto? Lo cierto es que no hay una única respuesta a esta pregunta. Depende de muchos factores. Por un lado, en cada sector existe un ritmo de cambio diferente en función de la personalidad del público al que nos dirigimos: los hay más tradicionales (poco dados a cambios) y otros que son más dinámicos (más proclives a las modificaciones). En cualquier caso, como defiende Luis Echanove, profesor del Área de Comunicación de EAE, “el emprendedor debe vigilar de cerca al consumidor y anticiparse a sus cambios de motivación”.

En líneas generales, “el público termina por acostumbrarse a un ritmo de cambios determinado, que se acaba convirtiendo en una exigencia, de manera que si no se mantiene, la imagen de marca queda anticuada”, reflexiona Marcos Gómez.

Elabora tu propia sintonía
Ese ritmo de mercado es diferente en cada sector: si el farmacéutico rediseña sus productos a 20 años vista, el textil de moda rebaja sus plazos a seis meses, el de alimentación y el de perfumería funcionan en forma de auténticos bombardeos y el de automoción no tarda más de 18 meses en añadir ligeros cambios a los vehículos. “No se puede dejar pasar nunca más de cinco años sin imprimir algún cambio a tu oferta”, sentencia Rafael Muñiz, director de RMG Asociados.

Tampoco hay que olvidar el papel que juega la empresa líder de cada sector. A veces, el rediseño que ésta hace de sus productos provoca que el resto de las compañías hagan lo propio. “Pasó con las empresas de sistemas de seguridad. Cuando el líder europeo incorporó la tecnología digital, empezaron a rediseñar sus productos incorporándola”, continúa Gómez.

Fíjate en los síntomas
Existen una serie de síntomas que nos indican que ya va siendo hora de poner en marcha un restyling. Son los siguientes:

El producto se queda desactualizado. Puede ocurrir que siga manteniendo unos buenos niveles de venta, pero que nos encontremos con que su diseño se está quedando anticuado para los gustos de nuestros clientes. “Es verdad que hoy en día el consumidor está mucho más formado y tiene más acceso a la información. Esto nos obliga a actualizar el producto de forma permanente”, dice Denise Attardi, profesora de ISM.

Atonía de la marca. Otro momento para plantearse un cambio es cuando se desaceleran las ventas. “Muchas empresas se dan cuenta tarde de lo que tienen que hacer. Cuando quieren reaccionar ya es tarde y ha aparecido alguien que les ha robado el sitio”, se lamenta Javier Rovira. Eso es lo que le sucedió a Patrico cuando apareció Studio Line, de L’Oreal.

Movimientos de la competencia. Cuando ésta se mueve, te mueve a ti y debes fijarte en cualquier señal para reaccionar. Un caso reciente es del sector del whisky en el que, curiosamente, tres marcas señeras como Dyc, JB o Cutty Sark han rediseñado sus ofertas casi al mismo tiempo.

El sector no crece o lo hace a un menor ritmo que el del mercado. “Si yo tengo claro sobre qué grupo de clientes tengo que actuar y detecto unas posibilidades de alineamiento que no estoy aprovechando, estoy perdiendo un coste de oportunidad tremendo”, insiste José Vila. Y pone un ejemplo: “Tengo un producto de consumo masivo que va bien, pongamos el caso de unos snacks o aperitivos, pero si me detengo a analizar a mis consumidores, veré que en realidad es un grupo muy heterogéneo al que puedo segmentar diferenciando packaging, canales de distribución, valores… No aprovechar esta pluralidad es perder costes de oportunidad”.

Cuando los distribuidores te dicen que no rota igual.
Es cierto que  muchas veces los canales de distribución se convierten en un freno para incorporar cambios en los productos que comercializan, pero son una fuente inestimable de información y, a menudo, sirven como testadores de mercado.

Las que no se rediseñan nunca
Pero también hay marcas que parecen intocables y que adquieren el valor de lo inmutable. “En estos casos, los responsables de la marca son conscientes de que deben reforzar el valor de lo clásico”, apunta Marcos Gómez. Ejemplos de diseños inmutables los tenemos en sectores muy variados. Por ejemplo, en el toro de Osborne, en la botella de Absolut, en la Meisterstück de Montblanc, el bolso Kelly de Chanel o el Barbour corto de caza: “Debes saber mantener tus iconos y dejar los cambios y los rediseños para las alternativas B. Si tu marca funciona bien, no la rediseñes, no la toques, pero eso sí, sin estancarte”, afirma el profesor de Innovación de Esade. (I. García)


LIECHTENSTEIN, UN PARAISO CONVERTIDO EN UN INFIERNO

Publicado en General el 29 de Febrero, 2008, 8:46 por TEYMA

Los ojos de medio mundo están puestos en Liechtenstein, un microestado (casi doce veces más pequeño que la provincia española de menor superficie, Guipúzcoa, o casi cuatro veces menos que la ciudad de Madrid), ubicado entre Suiza y Austria. Su única fama: ser uno de los pocos paraísos fiscales europeos.

Pero su situación ha quedado seriamente tocada tras un escándalo de evasión fiscal, que se ha extendido rápidamente por todo el continente.

Un antiguo empleado del banco LGT, el mayor del principado, identificado como Heinrich Kieber (un individuo con historial de estafas en diversos países, entre ellos España, que ahora está siendo investigado por espionaje industrial) se hizo con información de unos 1.400 clientes de la entidad. La grabó en cuatro DVD que luego vendió a los servicios secretos alemanes por cinco millones de euros. Los datos de esos supuestos evasores de impuestos han corrido media Europa: hay unos 600 ciudadanos alemanes, unos 200 franceses, 150 italianos, un centenar de británicos... También hay información de clientes españoles de la entidad, aunque no se han facilitado ninguna cifra aproximada.

La Agencia Tributaria confirmó este martes que había tenido acceso a la información de los DVD de Liechtenstein, a través de los canales de cooperación de la OCDE.  Y ahora, ¿qué hacer con esos datos, una vez analizados? Los expertos creen que la información a la que ha tenido acceso Hacienda puede servir para un procedimiento de inspección, pero difícilmente podrá ser aceptado por los tribunales en el caso de que existan casos de delito  fiscal.

El DVD puede ser considerado el detonante para que la Inspección fiscal comience unas actuaciones de comprobación. Según explica Leandro Cárdenas, del despacho AGM Abogados, sería una situación parecida a la denuncia que recoge la Ley General Tributaria. “Luego, la Administración tendrá que comprobar y verificar a través de otras vías que existe una infracción tributaria”, por ejemplo, a través de requerimientos a las entidades financieras, explica.

En esta línea abunda Luis del Amo, director del Registro de Economistas Asesores Fiscales: “Para lo que sí sirve esta información es para tirar del hilo. El obligado tributario se sometería a un proceso de comprobación y la Administración podría acumular pruebas diferentes de los datos del DVD, de las que resultará la regularización que sea”, comenta.

En cambio, no es probable que nadie vaya a la cárcel por este asunto. Josep María Paret, socio de Cuatrecasas, subraya que le Ley Orgánica del Poder Judicial dice claramente que “no surtirán efectos las pruebas obtenidas de forma ilícita, vulnerando derechos y libertades fundamentales”. Aunque luego se obtenga  otras pruebas, se puede consideran que están viciadas de origen. “Cualquier relación causal se podría cuestionar por parte de las defensas”, comenta el penalista, quien agrega que tanto el Tribunal Supremo como el Constitucional se han pronunciado en contra del uso de tales pruebas.

Lo que Hacienda puede esperar es que los presuntos defraudadores decidan regularizar voluntariamente su situación tributaria, como está sucediendo en Alemania (un centenar de personas han pagado ya sus impuestos atrasados). En ese caso, tendrían que ingresar las cantidades que no pagaron, más los intereses de demora y los recargos. No vale que el contribuyente  trate de limpiar su situación una vez que haya recibido un requerimiento de la Inspección, pues no le librará de posibles sanciones. (P. González)