EL RECIBO DE LA LUZ TENDRA UN COSTE EXTRA DE 5.000 MILLONES POR LOS INTERESES BANCARIOS
Publicado en Coyuntura el 3 de Enero, 2008, 13:27 por TEYMA|
Unos le llaman déficit tarifario. Otros, hipoteca eléctrica. Otros, bola de nieve imparable. Y la Comisión Nacional de Energía (CNE), sencillamente, lo denomina problema insostenible. Es el agujero que se les abre cada año a las compañías eléctricas por vender la electricidad a precios por debajo de costes, debido a unas tarifas que siguen sujetas a regulación y a la arbitrariedad de los sucesivos Gobiernos, que no se atreven a subirlas por razones electoralistas. El problema es que ese déficit se paga a través de complejos mecanismos financieros que llevan aparejados sus intereses, que terminaremos pagando en el recibo de la luz. Agujero De hecho, en los recibos de cada año, una parte va a tapar el agujero de ejercicios precedentes, con sus respectivos costes financieros. Así durante 15 años. Es como si una familia no tuviera suficientes ingresos para pagar las letras del piso y recurre a nuevos créditos para amortizar los préstamos anteriores. La trampa, es decir, el endeudamiento, se va agrandando, hasta el punto de que incluso llega a superar a una generación entera. Los consumidores que haya en el sistema eléctrico dentro de quince años estarán pagando el déficit que han generado los consumidores actuales. Eso lo que está pasando en el sistema eléctrico español, y a juzgar por la última subida propuesta por el Gobierno (un 3,3% desde el 1 de enero, insuficiente según todos los expertos), seguirá pasando en años venideros. El regulador del sector energético ha hecho un exhaustivo análisis de lo que le está costando al mercado los sucesivos déficit que se han generado desde el año 2000 hasta la fecha y el que de antemano se va a generar en 2008. Todos estos déficit han alcanzado un cifra histórica. En estos momentos, se sitúan en 13.931 millones. Cubrirlos con mecanismos financieros supondrá en total un coste en intereses de casi 5.000 millones hasta el año 2022. En conjunto (principal más intereses), el agujero eléctrico suma casi 19.000 millones, prácticamente cuatro quintas partes de lo que representa la factura eléctrica de un año completo. En 2008, se pagarán, según los cálculos de la CNE, 532 millones de euros en intereses y 843 millones de principal de ese déficit tarifario. En total, 1.400 millones de euros, lo que supondrá aproximadamente el 6% de todo el recibo eléctrico. Aunque el déficit tarifario se produce en términos generales porque los precios no reflejan los costes, hay agujeros de distinto tipo. Unos proceden del suministro energético en la Península y otros por el suministro eléctrico extrapeninsular. En cualquier caso, todavía se arrastran deudas desde el año 2000. En concreto, de 2005 todavía queda por cubrir un agujero de 3.830 millones de euros, que generarán un total de intereses de 1.607 millones. En 2008, los consumidores pagarán 576 millones, entre intereses y principal, por la deuda generada ese año. Traducido al bolsillo de cada usuario, de esos 6 céntimos, por cada euro de recibo de luz, que los españoles dedicarán este año a saldar cuentas del pasado, cuatro céntimos serán exclusivamente para el problema de 2005. Como un chicle Hasta hace relativamente poco, el problema del déficit tarifario era relativamente fácil de resolver, dada la abundante liquidez que existía en los mercados financieros internacionales. No había problema en estirar el déficit como un chicle. Las compañías contrataban a los bancos y éstos les anticipaban un dinero a cambio de emitir unos títulos (la denominada titulización), mediante los cuales se aseguraban el reintegro de la deuda, más sus intereses, a través de ese suplemento que existía cada año en el recibo de la luz. Pero las circunstancias del mercado internacional de capitales, afectado por la crisis de las hipotecas subprime, o de alto riesgo, en EEUU, ha cambiado todo el escenario. Los bancos miran ahora con más recelo la concesión de financiación, y exigen intereses más altos. Por primera vez desde que el sistema eléctrico viene recurriendo a la titulización, a finales de noviembre, la CNE (que en esta ocasión organizaba la colocación de la deuda del déficit), se vio obliga a cancelar la operación, por los altos precios que exigían las entidades. En total, fueron 1.500 millones en bonos que el sistema eléctrico español se ha tenido que comer, sin poder colocarlos en el mercado internacional. Garantía del Estado A partir de ahora, la Administración se enfrenta a un dilema. Si no sube las tarifas, el déficit seguirá creciendo, pero si los mercados internacionales exigen intereses muy altos para financiar esa deuda, el Estado tendrá que dotarla de garantías especiales, como las letras del Tesoro. Si la deuda eléctrica tiene la garantía del Estado, la Administración hace suyo el problema y podría levantar suspicacias en Bruselas. (M. A. Patiño) ![]() |

