12 de Noviembre, 2007


RESISTIR LA CRISIS

Publicado en Tácticas el 12 de Noviembre, 2007, 18:14 por TEYMA

Las últimas cifras dejan poco lugar a dudas: la ralentización de la actividad económica está a la vuelta de la esquina. Ante estos nubarrones grises, los empresarios pueden elegir entre esperar sentados… o adoptar un conjunto de medidas defensivas que les permitan resistir a la tormenta y, así, sobrevivir.

La tan temida crisis económica parece estar llamando a la puerta de empresarios, trabajadores y consumidores. Aunque la mayor parte de los expertos consultados insistan en que aún no han empezado a sufrir recortes de su actividad, nadie esconde que los síntomas de retracción, latentes en los últimos meses, han empezado a extenderse tras el estallido de las ‘hipotecas basura’ en EE UU, que está contagiando a la banca europea y a su disponibilidad para conceder crédito (uno de cada tres bancos ha endurecido el crédito, según el BCE).

Carlos Malo de Molina, presidente de SigmaDos, empresa consultora y de estudios de mercado que publica dos veces al año su Índice de Expectativa Económica, opina que “esperamos que las previsiones de futuro de los empresarios, que eran muy positivas en junio, varíen sustancialmente en el próximo índice, que saldrá en enero”.

Totalmente cierto, pues también el Índice ICC-ICOR de confianza del consumidor español acaba de caer en septiembre por quinto mes consecutivo.  “Las últimas cifras que se han venido publicando –reconoce Malo de Molina– son más bien desalentadoras. Ya no se vive la alegría del año pasado y es más que posible que estemos en la antesala de una crisis”.

Todo indica que la economía está justo en esa extraña fase en la que todos se huelen la tempestad, pero en la que el sonido de los truenos aún es casi imperceptible.

“De momento no hemos empezado a sentir la más mínima variación en nuestra actividad, que sigue creciendo a buen ritmo”, afirma Manuel Martín Espada, socio de PriceWaterhouse Coopers, “pero los riesgos de ralentización están ahí, y son consistentes”. De hecho, tan consistentes que la mayor parte de los gráficos de mando de la economía se están moviendo ahora hacia abajo, lo que ha llevado a la OCDE a rebajar las previsiones de crecimiento para EE UU y Europa en 2007.

Indicadores a la baja
Estos indicadores, que empezaron a enviar luces rojas –o por lo menos ámbar– a lo largo de los últimos meses de 2006, manifiestan ahora con claridad que ya no se crea tanto empleo, las ventas crecen más despacio, las inversiones se suavizan y se firman menos hipotecas. 

¿Podría ser un vendaval pasajero, consecuencia de la incertidumbre creada por la crisis de las hipotecas de EE UU? Podría. Pero los economistas recuerdan que las cifras de la economía de EE UU y Europa empezaron a decaer ya en el 2006, meses antes de que las familias hipotecadas estadounidenses dejaran de pagar sus casas.

De modo que la gran duda, señala Álvaro Ramírez, consejero delegado de Sage  España, una multinacional de la consultoría para pymes, “ya no es si habrá ralentización, sino si esta será mediante un aterrizaje suave o una caída brusca”.

Eso sí, todos los expertos coinciden en que, por muy duras que se presenten las nuevas condiciones, cualquier empresa puede afrontarlas si se da prisa en adoptar un conjunto de medidas defensivas en el área financiera, de producción, de RR HH o de ventas.

Nuevos aires de crisis
Muchos de los principales indicadores económicos empiezan a aventurar una desaceleración en el crecimiento económico. El consumo de los hogares no ha cesado de perder fuerza en los últimos seis trimestres. Del 4,1% de crecimiento en el primer trimestre de 2006, se ha pasado al 3,3% del segundo trimestre de este año. Igual ha pasado con el consumo de electricidad (otro indicador de referencia), que había crecido el 3,5% en 2005 y ha subido apenas el 1,7% en el tercer trimestre de este año; o con el consumo de cemento, que después de aumentar el 7,3% en 2005 y el 8,5% en 2006, crecerá menos del 3% este año. Por no hablar de las ventas de turismos, que descendieron nada menos que el 8,2% en el mes de septiembre.


Consejos practicos para contrarrestar el ciclo:

1. Analizar los indicadores y revisar las previsiones

Antes de cualquier otra decisión, el primer paso a dar, según los expertos, para tomar precauciones consiste en analizar los datos económicos y adecuar la estrategia de la empresa a esa información.

“Lo fundamental” apunta Jacobo García-Palencia, director de Arthur D. Little, una de las principales consultoras mundiales en consultoría estratégica, “es identificar los indicadores adelantados de la posible crisis e incluirlos en el cuadro de mandos de la compañía”. Una opinión con la que coincide al cien por cien Álvaro Ramírez, de Sage, quien añade que “lo vital, en fases como la actual, es utilizar las herramientas de gestión para saber cómo van a evolucionar las ventas y el cash flow para adecuar lo más posible la inversión, la contratación de trabajadores o los estoques a la demanda real prevista”.

“Esto, que no resulta tan sencillo de hacer como de decir, dada la falta de datos concluyentes y definitivos, se puede consustanciar –prosigue Ramírez– preparando varios planes alternativos, un plan A, B o C, con escenarios distintos de modo que se adecuen las decisiones de gasto e inversión a cada situación”.

2. No asumir más deuda

“Lo mejor que puede hacer una empresa ante una situación de incertidumbre –apunta Malo de Molina, de SigmaDos– es cuidarse con su deuda bancaria”. Especialmente importante, añade Ramírez, “es controlar el apalancamiento a corto y medio plazo”. Apunta, además, que esa cautela es básica, “teniendo en cuenta que las ventas pueden llegar a bajar, en el caso de muchas pymes, hasta un 20% o 30%. No actuar en consecuencia podría llevar a situaciones de falta de liquidez y hasta impagos”, dice.

Algunos expertos aconsejan que, si es posible, la empresa debe revisar su apalancamiento e intentar reducirlo, lo que puede hacer a través de desinversiones oportunas o la refinanciación de su deuda a corto y medio plazo y transformación en deuda a largo. “El problema”, reconoce Malo de Molina, “es que en momentos de dificultades económicas y con los bancos en actitud restrictiva, esto no resulta fácil”.

3. Armarse de liquidez

Estrechamente relacionada con la anterior, está, dicen los expertos, la necesidad de que las empresas busquen acumular toda la liquidez que les sea posible. Los problemas de falta de fondos para cumplir con los compromisos han hundido incluso a empresas con magníficas perspectivas de negocio. “Lo mejor en estas situaciones”, continúa Ramírez, “es estar en liquidez”.

García Palencia, de Arthur D. Little, opina también que es vital “obtener margen de maniobra a nivel financiero”, para lo cual resulta, asimismo, interesante “plantearse potenciales ampliaciones de capital e incluso revisar los riesgos de crédito con los clientes para evitar problemas de liquidez provocados por impagados”. También aquí, apuntan los especialistas, es vital no esperar a tomar decisiones hasta el último momento. Refinanciar la deuda resulta difícil cuando los bancos han endurecido las condiciones de crédito. García-Palencia considera muy adecuada la actitud de, en tiempos de crisis, “identificar cuáles son los negocios no estratégicos y definir planes de desinversión para los segundos”. El problema es que las desinversiones se complican, ya que bajan los precios de los activos y hay menos compradores.

4. Afinar con la Banca

Esta advertencia es muy pertinente, teniendo en cuenta que, aún con la crisis apenas en el horizonte, se detecta ya un endurecimiento de la disponibilidad de los bancos a ‘soltar dinero’. “Está claro que los bancos se están cerrando a las propuestas de crédito y son mucho más selectivos que antes“, apunta Malo de Molina. Esto no es teoría;  lo están sintiendo ya en su carne y empresas incluso muy grandes como Ferrovial, que ha tenido que aplazar al 2008 su emisión de deuda para financiar la compra de BAA, el mayor operador mundial de aeropuertos. Lo que es grave ya que, subraya Ramírez, “estas situaciones suelen afectar más a las pymes que a las grandes empresas. Los bancos suelen analizar sus peticiones con lupa en momentos de crisis”.

5. Renegociar suministros

García-Palencia aconseja a los empresarios mirar con lupa todos sus costes y gastos y a hacer una lista de todos aquellos que puedan ser reducidos. Y seguir esta estrategia “muy especialmente en el capítulo de suministros, sean materias primas, mercancías o servicios para el funcionamiento de la empresa”.

Martín Espada apunta, sin embargo, que esta tarea, siempre ardua y desagradable, resulta más factible en momentos de ralentización, “primero porque el empresario suele acometer esas reducciones con más convicción pero también porque se dan mejores oportunidades  para hacerlo”. La caída de la actividad y el hecho de que muchos proveedores estén bajos de trabajo “facilita”, explica otro especialista, “renegociar precios más bajos”.

6. Estructuras más flexibles

Una organización rígida, en producción, recursos humanos o relación con los clientes, dicen los especialistas, es el mejor pasaporte hacia la desaparición en momentos de crisis. “Todo lo que sea incrementar la flexibilidad es vital”, apunta Ramírez. Tampoco aquí hay, sin embargo, que desesperarse pues, según opina García-Palencia, los momentos anteriores a la crisis son los que presentan “mayores oportunidades para flexibilizar tu estructura”.

Los expertos insisten en la necesidad de vigilar las nuevas contrataciones, sobre todo fijas. Ramírez explica que “en muchas pymes esta partida representa entre el 30% y el 50% del gasto general”.

7. Invertir en Markeing

La opinión generalizada es la de que en un mercado en descenso, la única forma de mantener ventas y cuota de mercado es mejorando el posicionamiento de la empresa en el mercado, no retirándose o frenando sus iniciativas en base a la necesidad de reducir costes.

“La tendencia a reducir esos costes, que consideran superfluos –reconoce Malo de  Molina– es tan instintiva que siempre acaban haciéndolo, pese a que acaba perjudicándolos una y otra vez. Lo que les decimos es que vale la pena hacer un esfuerzo en temas como innovación, promoción o fidelización”. (Emprendedores)


EL TRIBUNAL SUPREMO OBLIGA A REVISAR LOS CONTRATOS POR OBRA

Publicado en Laboral el 12 de Noviembre, 2007, 18:04 por TEYMA

Las empresas tendrán más dificultades para poner fin a los populares contratos de obra o servicio. Una sentencia, en la que el Supremo unifica doctrina, pone trabas a los despidos motivados por la voluntad de la empresa.

Las empresas deberán tener más cuidado, a partir de ahora, en el uso de los contratos de obra o servicio. El Tribunal Supremo ha restringido las posibilidades de despido en este tipo de relaciones laborales en una sentencia que zanja cualquier nueva reinterpretación –unifica doctrina– y que ya ha levantado la controversia en algunos de los grandes despachos de abogados.

El fallo, en el que se restringe la opción de dar por zanjado un contrato de obra en una empresa subcontratada, blinda un principio de gran importancia futura para las compañías: cuando haya sido “la voluntad de los contratistas, por causa a ellos imputable” la que motive “el fin de la contrata”, no se podrá “invocar como causa de la extinción del contrato [de obra o servicio] el cumplimiento del termino [de esa obra]”. Es decir, que sólo se aceptará la conclusión de la relación laboral cuando sea por causa ajena al empresario.

En la sentencia en cuestión se analizó un caso en el que una empresa subcontrató unos servicios de telemárketing con otra compañía, la cual, a su vez, se hizo con las servicios de un profesional para el desarrollo de estas tareas a través de un contrato de obra. Posteriormente, las dos compañías rompieron de mutuo acuerdo la relación de subcontrata, momento en el que la segunda empresa decidió dejar de contar con los servicios del trabajador. La reacción del profesional despedido fue la de demandar ante la Justicia el caso asegurando que se trataba de un despido improcedente, pese a que la Justicia había respaldado hasta ahora numerosos casos similares.

El director del departamento laboral de Ernst & Young Abogados, Jesús Domingo Aragón, señala que “el Supremo, vuelve a dar una vuelta de tuerca en contra de las empresas y establece más rigideces en la contratación temporal”. Para Domingo, el Supremo “aclara que la extinción de la contrata de mutuo acuerdo entre las empresas, impide extinguir válidamente los contratos temporales de los trabajadores cuyos contratos de trabajo estaban vinculados a la misma, condenando por despido improcedente a la empresa que los suscribió y extinguió en base a dicha extinción consentida de la contrata mercantil”.

El experto laboral apunta que “la sentencia del Supremo sorprende porque revoca tanto la Sentencia del Juzgado de lo Social de Sevilla como la del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, con sede en Sevilla [que desestimaron el caso previamente], sin un razonamiento muy extenso. En efecto, los Tribunales inferiores habían señalado que tales hechos no eran suficientes para condenar por despido improcedente al mantener que la extinción por mutuo acuerdo de la contrata no era equiparable tampoco a la extinción por voluntad unilateral de la empresa que contrató al trabajador”.

El impacto de la sentencia será grande. La subcontratación de servicios se ha implantado de forma totalmente generalizada. Labores como la limpieza, la vigilancia, el transporte urgente, la gestoría o la comercialización han optado por este mecanismo. Y, a su vez, las empresas subcontratadas eligen los contratos laborales de obra, precisamente por su flexibilidad. A partir de ahora, sin embargo, el motivo del fin de la subcontrata podrá ser analizado con mayor severidad para ver si la empresa debe pagar indemnización por despido o no.

Los expertos señalan que la sentencia abre, de esta manera, la puerta a interpretar que, cuando el fin de la subcontrata albergue un interés de la empresa afectada, la conclusión de los contratos de obra podrá ser calificada como despido improcedente, con el consiguiente pago de la indemnización al trabajador. (C. Cuesta / M. Tejo)

DE LA BURBUJA TECNOLOGICAA LA INMOBILIARIA

Publicado en Coyuntura el 12 de Noviembre, 2007, 17:38 por TEYMA

Las exuberantes valoraciones de los activos de compañías tecnológicas a finales del siglo XX propició la creación de una burbuja. Entidades financieras de prestigio inflaron el valor teórico de empresas cuyos activos eran poco más que páginas de internet. El conocido analista Harry Blodget fue acusado de fraude por recomendar a sus clientes acciones que en privado consideraba basura. Empresas como Terra, Worldcom, o Lycos vieron cómo su cotización en Bolsa se disparaba alejándose de su valor real.

En españa los activos del sector inmobiliario también han sido valorados de forma demasiado generosa. Consultoras como CB Richard Ellis, Jones Lang Lasalle o Knight Frank valoraron el pasado año en cifras millonarias las expectativas de que tal suelo rústico fuera calificado como urbano. Es decir, que un campo de naranjos sobre el que no se podía construir era valorado al precio de un suelo sobre el que se podría levantar un hotel de lujo. De tal modo los activos de Astroc fueron valorados, a 31 de diciembre de 2005, en 594 millones de euros cuando sólo el 9% del suelo del que disponía la compañía era finalista; el resto era urbanizable, preurbanizable e incluso protegido. Las mismas consultoras incluían en los folletos de las salidas a Bolsa de Realia, Parquesol o Riofisa frases referidas a la tasación de los activos como que esta se fundamenta en 'numerosas hipótesis sin confirmar' o que la valoración es 'esencialmente subjetiva' o que el método empleado de valoración 'difiere de los criterios empleados habitualmente'. Por otro lado, las tasadoras a las que los bancos acuden para conocer el valor de los activos de las inmobiliarias que reclamaban financiación también fueron demasiado generosas. Esa es la impresión que tienen fuentes consultadas en el Ministerio de Vivienda.

Pero la valoración inflada de los activos de las inmobiliarias se da de bruces con la realidad cuando estas presentan sus resultados. Si Astroc tenía a finales de 2005 activos valorados en casi 600 millones de euros ¿cómo es posible que registre en el primer semestre de este año 65,7 millones de euros de pérdidas? Las inmobiliarias cuyos principales activos son las expectativas de que el terreno que poseen sea calificado, no pueden responder con esos activos a una caída del negocio ya que la venta de ese terreno calificado como rústico difícilmente se hará en la actualidad como si fuera urbano. Y menos ahora que se abre un periodo de desaceleración del sector en españa.

La nueva Ley del suelo puede corregir estos desfases. Publicada en el BOE el pasado día 29 de mayo dice en su introducción: 'La clasificación del suelo ha contribuido históricamente a la inflación de los valores del suelo, incorporando expectativas de revalorización mucho antes de que se realizaran las operaciones necesarias para materializar las determinaciones urbanísticas de los poderes públicos y, por ende, ha fomentado también las prácticas especulativas'. En la misma ley se dice, por ejemplo, sobre la valoración del suelo rural: 'En ninguno de los casos previstos (...) podrán considerarse expectativas derivadas de la asignación de edificabilidades y usos por la ordenación territorial o urbanística que no hayan sido aún plenamente realizados'.

Las consultoras inmobiliarias recuerdan que sus valoraciones siguen los mismos baremos empleados en otros países, y aluden a las normas emitidas por la británica Royal Institution of Chartered Surveyors (Rics). Esta institución entrega el título Rics a los expertos inmobiliarios tras años de estudio y son estos quienes valoran los activos de las inmobiliarias. Pero en Reino Unido, como recordaba recientemente en un artículo de opinión publicado en este diario Alejandro Inurrieta, presidente de la Sociedad Pública de Alquiler, está separado el derecho de la propiedad del suelo del derecho de edificar sobre ese suelo, lo que no ocurre en España.

No obstante todo esto no quiere decir, ni mucho menos, que el valor de todas las inmobiliarias sea ficticio. Al igual que hoy en día hay compañías tecnológicas y de internet que siguen creando valor -como Google- también hay inmobiliarias con grandes recursos. Pero la desaceleración del sector, las llamadas de atención de la CNMV a las valoraciones inmobiliarias y la nueva Ley del Suelo conducen a una corrección del valor de las inmobiliarias cotizadas. En diciembre de 1999 una acción de Yahoo valía en Bolsa casi 118 dólares y hoy su cotización no alcanza los 35 dólares por título; en febrero de este año una acción de Astroc valía más de 70 euros y hoy se sitúa en torno a los 10 euros.

Las inmobiliarias que hayan basado su futuro en las expectativas de que el suelo que poseen sea un buen día calificado como urbano no lo tendrán fácil. El giro dado por Astroc al plantear una fusión con otras empresas que sí poseen activos reconocidos es una forma de enmendar la apuesta por futuros planteamientos que dependen de una decisión política no asegurada totalmente.

Por otra parte, la expansión internacional llevada a cabo en la última década por las inmobiliarias servirá para paliar la caída del negocio en España. Pero, atención, no es lo mismo ser propietario de edificios emblemáticos en París o en Londres, Madrid o Berlín que poseer millones de metros en Rumanía o Marruecos. (A. Ortín).