12 de Junio, 2007
Publicado en General el 12 de Junio, 2007, 13:06
por TEYMA
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Cada vez surgen más fórmulas para que los trabajadores disminuyan una de las mayores partidas de sus cuentas de gastos. Algunas de las últimas ofertas se dirigen al segmento de las pymes y los trabajadores autónomos, que ya suman 5,5 millones de entidades.
Cinco millones y medio de pymes y trabajadores autónomos son una razón de peso para que las operadoras de telefonía lancen ofertas dirigidas exclusivamente a este segmento. Primero, las compañías se centraron en ofrecer distintas alternativas para la telefonía fija de estos trabajadores.
No obstante, el auge de las oficinas móviles (PDA o smartphones), de los que el pasado año se vendieron 750.000 unidades en el mercado ibérico, un 22% más que el año anterior, ha hecho que las operadoras reinventen sus recetas de tarificación para el móvil.
Algunas fórmulas favorecen la descarga de archivos de Internet a través de la telefonía celular. Otras ofrecen descuentos para las comunicaciones con los compañeros de empresa y principales clientes, mientras que las últimas novedades se dirigen hacia las tarifas planas.
El afán de las operadoras por contar con un portafolio de tarifas es flexibilizar las posibilidades para las llamadas, de modo que cada cliente puede confeccionar la solución que mejor se adapte a sus necesidades. No obstante, las rebajas más importantes suelen fijar límites. Así, las operadoras establecen un número máximo de llamadas, minutos de conversación o archivos descargados, y el castigo por sobrepasar la raya suele ser un incremento de los precios de las siguientes llamadas, o bien la ralentización de la conexión a Internet.
Especialización En la otra cara de la moneda, se encuentran los fabricantes de dispositivos móviles. “El futuro de la telefonía vendrá de la mano de la especialización y de la mejora de las capacidades de los terminales. Es decir, que los puntos fuertes de cada aparato se potenciarán, para diferenciarlos cada vez más de los demás”, explica Antonio Osorio, director de tecnologías emergentes de Hewlett-Packard. “Otro aspecto que ya se empieza a intuir es la extensión de todas las actividades que hoy se pueden realizar en un lugar fijo a uno móvil”, añade Osorio. (E. Arrieta)

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Publicado en Laboral el 12 de Junio, 2007, 12:33
por TEYMA
El coste por hora trabajada corregido de efectos de calendario creció un 4,4% en el primer trimestre del año respecto al mismo periodo de 2006, según los datos provisionales difundidos ayer por Estadística (INE). Los expertos atribuyen este repunte a la evolución de las indemnizaciones y la actualización de salarios.
Por sectores, el coste por hora trabajada se incrementó en mayor medida en actividades sanitarias, veterinarias y servicios sociales al protagonizar una subida del 8% en el primer trimestre.
Le siguieron el sector de la intermediación financiera, con un incremento del 6,8%, y las actividades inmobiliarias y de alquiler, con un alza del 6,4%. En general, todos los sectores registraron incrementos en sus costes durante el primer trimestre. No obstante, las menores subidas se dieron en el sector del transporte, almacenamiento y comunicaciones, con un 0,7%; comercio y reparaciones, con un 1,4%, e industrias extractivas, con un 1,5%. Suprimiendo el efecto de calendario, igualmente todos los sectores experimentaron subidas hasta marzo, siendo las más acusadas las actividades sanitarias, veterinarias y servicios sociales e inmobiliarias y de alquiler, con un aumento del coste por hora trabajada del 7,8% y 6,6%, respectivamente.
Los costes laborales miden no sólo el impacto de los salarios, sino también los denominados costes sociales, como son las cotizaciones. En el apartado de otros costes Estadística incluye las indemnizaciones por despido o los costes de formación, entre otros.
Expertos consultados explicaron que la diferencia entre la revalorización media de los salarios pactados en convenio, que asciende al 2,8% según las últimas cifras, y este incremento del 4,4% del coste por hora trabajada se explica por la actualización de salarios que se produce cada comienzo de ejercicio. Además, otros factores que pueden estar influyendo en esta revalorización son las indemnizaciones por regulaciones de empleo registradas en el sector eléctrico y de aguas. La tercera causa es el tirón que parece haber tenido el comportamiento de los costes laborales del sector de la construcción sobre el resto de actividades, según las mismas fuentes.
El INE también revisó los datos del Índice de Coste Laboral Armonizado (ICLA) del cuarto trimestre de 2006. El índice definitivo se situó en 139,3, lo que supone un incremento interanual del 4,9% respecto al mismo periodo del año anterior. Corregido de efectos de calendario, el crecimiento se situó en el 4,4%.
Según explicó el organismo estadístico, el objetivo principal de este índice es aportar una medida común y comparable con los costes laborales de toda la Unión, de forma que ello permita seguir la evolución de los mismos.
Atendiendo a la clasificación de los costes laborales en el resto de Europa, las últimas cifras, relativas al cuarto trimestre de 2006, ponen de manifiesto cómo los mayores incrementos se concentran en los países del Este, como Estonia, donde subieron el 18,6%.

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Publicado en Laboral el 12 de Junio, 2007, 12:18
por TEYMA
La duración media de las bajas laborales de los autónomos (entre 85 y 130 días, según si las gestionan las mutuas de accidentes o la Seguridad Social) es casi el triple que la de los asalariados (entre 34 y 48 días). El Ministerio de Trabajo atribuye esta situación, entre otras cosas, a un mayor uso de la 'picaresca'.
En principio, las enfermedades de los trabajadores autónomos no tendrían por qué ser más graves que las de los asalariados. Sin embargo, los datos estadísticos no dicen eso.
Según el seguimiento que el Ministerio de Trabajo hace del uso de la incapacidad temporal (IT), en 2006 las bajas de los trabajadores por cuenta propia, causadas por una enfermedad común, duraron una media de 85 días. Esto, si la gestión de dicha baja corrió a cargo de las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales, que gestionan el 60% de este colectivo. Pero si la baja fue gestionada por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) su duración fue aún mayor: 130 días de media, más de cuatro meses.
Esta diferencia de duración se explica en que la media de edad de los autónomos que gestiona el INSS es diez años mayor que la de los que gestionan las mutuas, de ahí su mayor uso de bajas.
Sin embargo, no tiene tan fácil explicación el hecho de que las bajas de los autónomos duren de media casi el triple que las de los asalariados, independientemente, de quien las gestione. Así, en 2006 una baja por IT de un trabajador por cuenta ajena duró una media de 34 días (si la gestionaba una mutua) y 48 días (si la gestionaba el INSS). Los datos de los primeros meses de 2007 corroboran esta situación.
Fuentes del Ministerio de Trabajo atribuyen en parte este hecho a que sólo el 10% de los autónomos cotiza por contingencias profesionales y, sin embargo, más del 90% paga cuotas por contingencias comunes. 'Esto hace que muchos de ellos hagan pasar los accidentes de trabajo, sobre todo los de automóvil (in itinere), por enfermedad común', señalan estas fuentes.
Pero esto no explica lo suficiente esta situación ya que las bajas por accidente no duran más que las de enfermedad común, y prueba de ello es que en los asalariados a los que les gestiona la IT una mutua, las bajas por accidente duraron de media 28 días, frente a 34 días de una baja por enfermedad común.
Queda, por tanto, otra de las causas que también apuntan desde Trabajo: 'puede que los autónomos hagan un mayor uso de la picaresca'. Esto es, que los autónomos defraudadores están dados de baja y siguen trabajando.
El presidente de la Federación de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, se defiende de esta insinuación y argumenta que la mayor duración de las bajas en su colectivo se debe a que 'para que un autónomo se de baja tiene que estar muy enfermo'. Según su explicación, a los autónomos 'no les compensa estar de baja' porque durante los 16 primeros días cobran el 60% de su base reguladora, que en el 80% de los casos es la mínima (800 euros).
Además, indica que la mayoría de las bajas de autónomos son de enfermos crónicos mayores de 55 años, algo que en los asalariados suele canalizarse por una incapacidad permanente cualificada y no como baja por IT.
Otra de las razones que añade Amor es que el índice de uso de la IT de los autónomos es del 1,5% frente al 3% de los asalariados. Si bien, los datos de Trabajo indican que en el caso de la gestión de las mutuas, por ejemplo, el pasado año iniciaron una baja laboral nueve de cada mil autónomos al mes, igual que los asalariados.
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