8 de Junio, 2007


LA CLAVE DEL EXITO EN UNA PYME

Publicado en Tácticas el 8 de Junio, 2007, 8:13 por TEYMA

Hay una frase que se suele oír muy a menudo de boca del pequeño empresario:

"Gestionar un negocio es, básicamente, una cuestión de sentido común".

Muchas veces se añade a esa frase la coletilla "y trabajo duro".

Si 9 de cada 10 pequeños negocios no llegan a prosperar en el tiempo, entonces es que ocurren dos cosas:

a) El 90% de los empresarios no posee sentido común (dudoso).

O bien...

b) El sentido común no debe ser el elemento primordial para llevar a buen puerto un negocio.

¿Entonces qué hace falta? ¿Cuál es el ingrediente que está en la base de que un negocio prospere como se desea?

Asumiremos por un momento que el trabajo duro tampoco basta para llevar un negocio al éxito, porque, para ser sinceros, en estos años, yo personalmente (que he trabajado con empresas enormes y también autónomos solitarios) no he visto un solo empresario serio que no trabajara una cantidad increíble de horas y las dedicara a su empresa, muchas veces robando ese tiempo de hobbies, familia o descanso.

De hecho muchos negocios cierran precisamente porque no compensan las noches en vela, las jornadas sin final y toda la energía que hay que poner para que una empresa marche.

Ojo, no se está diciendo que el sentido común se pueda olvidar cuando se tenga una empresa o que no haya que dedicar muchas horas (hay que hacerlo) es sólo que, en el día a día del pequeño empresario, se puede ver que estos dos elementos por sí solos no bastan y no son la parte crítica de la gestión de un negocio.

¿Quiere saber cuál es la clave? Es sencilla de adivinar si prestamos atención a este ejemplo.

Imagine una persona que quiere ser la mejor tocando el violín (o compitiendo en un deporte, o en cualquier otro objetivo que se plantee).

Esa persona lo primero que hará será aprender cómo se hace. Tocar el violín requiere una técnica y unas enseñanzas, las buscará principalmente en un profesor o puede que mediante libros o métodos. Tras aprender los puntos básicos de cómo se hace los pondrá en práctica, verá lo que mejor le funciona y pulirá su técnica, descubrirá cosas por sí mismo y sobre todo lo que más conviene a su situación.

Pues tener una empresa requiere más tiempo y habilidades que tocar un instrumento.

Llevar adelante una empresa significa tener que gestionar, que atender a las finanzas, al marketing, las ventas, tratar con empleados, socios, clientes, etc.

En vez de tocar un solo violín, un empresario tiene que manejar incontables instrumentos distintos. De hecho la mayoría de pequeños empresarios (que comienzan solos porque no pueden permitirse alguien que les ayude) se parecen más bien a un hombre orquesta.

¿Qué pasa si queremos tocar el violín a base de ponerle principalmente sentido común y trabajo duro? Que con eso no le sacaremos ni una sola nota que suene bien por muchas horas que pasemos tocando cuerdas.

Hay muchas cualidades que hacen de una empresa un negocio de éxito, pero la esencial es:

Aprenden lo que funciona para su caso y luego lo ponen en práctica.

Esta clave no es una garantía, nada le puede garantizar plenamente el éxito, pero sí es cierto que todas las pymes que tienen dicho éxito, aplican esta clave. Con esa práctica van adquiriendo más experiencia (más conocimiento) que les permite ir mejorando todavóa más.

Aunque parezca increíble muchos empresarios caen en la trampa de creer que, si quisieran tocar el violín deberán aprender y practicar y, sin embargo, para hacer algo infinitamente más complejo, como es llevar una empresa, basta con tener la cabeza bien amueblada y echarle tiempo.

Incluso si es el mejor en lo que hace, y su producto o servicio los más destacables del mercado, eso no bastará, si es un empresario hay muchas otras áreas de su negocio de las que no conocerá lo que mejor le funciona.

Aprenda eso que funciona y aplíquelo en su práctica diaria, esa es la clave.

Comience ya mismo si lo desea, dedique tiempo a aprender lo que funciona.

Si es un pequeño empresario individual probablemente deberá esmerarse en conocer lo que funciona en las áreas críticas de una empresa (finanzas, marketing, ventas...) si tiene gente a su cargo, usted como cabeza visible debe conocerlas igualmente (aunque no sea un experto, eso es tarea de quien haya contratado para las distintas áreas concretas) y deberá rodearse de gente que tenga esa misma mentalidad.

Piense en este ejemplo.

Un empresario está pensando en aplicar una campaña de promoción y emplea una hora en conocer cuáles son los pasos correctos para planificar, luego en saber lo que funciona en su sector y cuál es el medio de promoción más adecuado. Después emplea dos horas en poner en práctica lo aprendido.

Otro empresario emplea cinco horas en montar una promoción que su sentido común le susurra que va a funcionar (porque es lo que a él le llama la atención, porque cree que eso gustará... pero sin tener información objetiva de las mejores técnicas y medios, de lo que han hecho otros y funcionó).

El primero se preocupa de aprender datos objetivos y aplicar lo aprendido en lo que hace, el segundo echa más horas de trabajo puro y duro en base a suposiciones de su sentido común.

¿Quién cree que obtendrá mejores resultados? ¿En cuál de los dos empresarios se siente más identificado?

Piense en ello, una vez uno descubre el poder de conocer lo que funciona, de fijarse en la experiencia de otros y de poner en práctica el conocimiento aprendido, entonces se da cuenta de por qué las campañas que no daban resultado ahora se traducen en llamadas, se da cuenta de por qué con menos horas que antes extrae un rendimiento infinitamente mayor.