25 de Mayo, 2007


EL ESTRES CUESTA A LOS EUROPEOS 20.000 MILLONES DE EUROS

Publicado en Laboral el 25 de Mayo, 2007, 8:50 por TEYMA
El estrés laboral está considerado por la Unión Europea como el segundo problema de salud más frecuente tras los trastornos musculoesqueléticos y su coste anual en Europa se ha llegado a cifrar en 20.000 millones de euros.

Depresión, ansiedad, apatía, falta de concentración, problemas con el alcohol o con las drogas y problemas endocrinos, y también numerosas enfermedades como afecciones cardiovasculares, digestivas, respiratorias, neurológicas y cáncer, entre otras muchas. Éstos son algunos de los problemas que implica estar sobrepasado por el estrés, una permanente tensión provocada por el agobio de tener tantas cosas que hacer y tan poco tiempo para uno mismo.

Esta alteración del cuerpo humano, tanto física como psíquica, está provocada por someterse de forma continua y sin descanso a exigencias que fuerzan a uno mismo a estar al límite de su rendimiento.

El estudio 'Estrés. Aspectos médicos', de César Martínez Plaza, ha analizado las causas del estrés bajo la supervisión del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), organismo dependiente del Ministerio de Trabajo.

La productividad es la primera víctima del estrés, de modo que el propietario de la empresa también es un afectado por el bajo rendimiento de sus empleados. Esta pérdida de concentración implica mayor riesgo de sufrir accidentes laborales y aumenta el absentismo.

En el ambiente laboral se registran cinco tipos de esta alteración. El primero es el estrés propiamente dicho, que se puede dar en cualquier actividad laboral y consiste en hiperactividad emocional con predominio de daño fisiológico.

El segundo es el síndrome de 'burnout' o de 'estar quemado', dado en especial en aquellas profesiones que exigen una concentración continua durante largos plazos de tiempo y con trabajo que puede surgir de forma imprevisible, como en el mundo de la salud o del periodismo. En este tipo de estrés predomina el daño emocional con efectos negativos y sus manifestaciones clínicas son alteraciones del estado de ánimo, metabólicas y cardiovasculares.

En tercer lugar se encuentra el 'mobbing' o acoso psicológico en el trabajo, que se basa en un falta de respeto y de consideración respecto del derecho a la dignidad del trabajador. Los mayores perjudicados por esta forma de estrés son los trabajadores del sector servicios y los de administraciones públicas. Sus efectos son trastornos físicos y psíquicos, como conductas autolesivas, que pueden implicar ruptura familiar e incluso el suicidio.

El cuarto tipo es el síndrome agudo de estrés y de estrés postraumático, consecuencia de una experiencia que supuso un grave peligro para la integridad física. Provoca trastornos de ansiedad que afectan, fundamentalmente, a los integrantes de los Cuerpos de Seguridad del Estado, a bomberos, equipos de rescate, personal de agencias bancarias o comercios expuestos a acciones delictivas, y a trabajadores que sufren un accidente laboral grave o con riesgo de muerte.

El quinto y último es el 'Karoshi', un término que procede de Japón y que se refiere a una clase de estrés que puede provocar la muerte por exceso de trabajo en entornos laborales muy exigentes, como es el caso de muchos ejecutivos.

Más de la mitad de las personas padece estrés, según la última encuestad del INSHT. Las patologías más comunes asociadas al estrés son el cansancio, la alteración del sueño y las cefaleas. El nivel de estrés más elevado lo sufren los directivos, con un 28,7%, seguido de los profesionales (23,6%), los que tienen estudios universitarios (21,8%), los técnicos (19,6%) y los trabajadores de servicios (19%).

"NECESITAMOS DESESPERADAMENTE UN NUEVO MODELO DE LIDER" (KEN BLANCHARD)

Publicado en Tácticas el 25 de Mayo, 2007, 8:24 por TEYMA

"El liderazgo es una sociedad entre el jefe y su gente", en la que el directivo tiene la obligación de animar a sus empleados y ser humilde, asegura el experto en gestión.

Aunque suene a tópico, un líder nace, pero también se hace. En opinión de Ken Blanchard, autor del best-seller Liderazgo al más alto nivel, "todo el mundo puede ser un buen dirigente si cumple con tres premisas".

En primer lugar, "debe dar a su gente una dirección clara y hacer más atractiva la misión de cada empleado"; también debe facilitar que el equipo cumpla con los objetivos establecidos y "ser humilde, ya que el énfasis debe ponerlo en trabajar para servir a su gente"; por último, ha de ser consciente de que "liderar no tiene que ver con uno mismo", sino con toda la empresa, en general, y sus empleados, en particular.

Del jefe a la gente
Blanchard explica que "el liderazgo es una sociedad entre el jefe y su gente" y que el trabajo de cualquier ejecutivo, sobre todo el de la alta dirección, "es animar a la organización desde abajo para que logre los objetivos que él mismo ha establecido".

En su opinión, las organizaciones tendrían que invertir la actual pirámide jerárquica. Sin embargo, señala que esto no ocurre en la mayoría de las empresas, por lo que considera que "el mundo necesita desesperadamente un modelo de liderazgo distinto".

Como ejemplo de buenos líderes, Blanchard señala a Jesucristo, que fue capaz de limpiar los pies a sus discípulos para que estos comprendieran su mensaje, o uno más reciente, Nelson Mandela.

El gurú, que expuso sus teorías sobre liderazgo en Expomanagement, señala que un error habitual de los directivos es utilizar lo que él denomina gestión de las gaviotas, es decir, "jefes que no aparecen hasta que el empleado comete un error. Entonces llegan, montan un revuelo y se marchan".

Blanchard considera que un buen líder "no es aquél que nunca ve a su gente haciendo las cosas bien" o el que espera que los empleados lo hagan todo a la perfección.

Esto no quiere decir que no haya que llamar la atención a un trabajador cuando cometa un error, "pero siempre recordándole que lo puede hacer mejor" y sin olvidarse de los momentos en los que se merece una felicitación. Blanchard también se hace eco de la soledad del poder y recuerda a los empleados "que una palmadita en la espalda" tampoco le hace daño a un superior.

¿En qué suelen fallar los líderes?

- Hay directivos que tienden a pensar que el liderazgo es algo que sólo les afecta a ellos y no a su equipo.

- Algunos jefes no tienen muy claros cuáles son los objetivos marcados, por lo que no saben transmitirlos.

- Muchos superiores pagan con su equipo que no se logren los resultados porque él mismo no ha sabido definirlos. (S. Saiz)